Tormenta

Luis Adolfo

Poeta que considera el portal su segunda casa

Da comienzo el ritual:
amaga la sibila,
ya la sombra.

La sangre del crepúsculo
hiere la lenta tarde.
La claridad se rinde,
entrega su apariencia
a la núbil tirana
—oh torva noche incipiente—.

Una fúlgida tilde
acentúa el misterio
de lo desconocido.
La oronda oscuridad
se lo ha tragado todo.
Hacía unos minutos,
parecían las cárdenas
nubes frondosas copas
de selváticos árboles.

Desde mi ventana veo
escuadras de relámpagos,
el bermellón del miedo.
Nada queda de aquel
camino ancho
que atravesaba el parque;
sólo este paisaje
encendido de luz
ante mis ojos negros.
 
Última edición:
Hermoso y melancólico poema nos dejas. Bellas imágenes. Ya vendrán tiempos mejores. Encantada de leerte. Ssludos y Bendiciones.

Gracias, Lourdes. No corresponde a un momento actual personal. Podría servir para cualquier persona. En ocasiones vemos cómo se acerca la tormenta, cómo la claridad deja paso a las sombras. En fin, el poema trata de provocar en quien lo lee la triste emoción de esos instantes que todos alguna vez hemos sentido.
 
Da comienzo el ritual:
amaga la sibila,
ya la sombra.

La sangre del crepúsculo
hiere la lenta tarde.
La claridad se rinde,
entrega su apariencia
a la núbil tirana
—oh torva noche incipiente—.

Una fúlgida tilde
acentúa el misterio
de lo desconocido.
La oronda oscuridad
se lo ha tragado todo.
Hacía unos minutos,
parecían las cárdenas
nubes frondosas copas
de selváticos árboles.

Desde mi ventana veo
escuadras de relámpagos,
el bermellón del miedo.
Nada queda de aquel
camino ancho
que atravesaba el parque;
sólo este paisaje
encendido de luz
ante mis ojos negros.


Bucólico paisaje que desaparece bajo la tormenta que se aproxima con su contraste de rayos y oscuridad total que estremece al observador.
Un buen poema nos compartes, amigo Luis Adolfo. Un cordial abrazo y mi deseo para que el próximo 2019 te sea favorable en todo.


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Bucólico paisaje que desaparece bajo la tormenta que se aproxima con su contraste de rayos y oscuridad total que estremece al observador.
Un buen poema nos compartes, amigo Luis Adolfo. Un cordial abrazo y mi deseo para que el próximo 2019 te sea favorable en todo.


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Muchas gracias, amigo Marcos. Lo mismo te deseo. Que te sea favorable este 2019 que inicia en unos días.
Abrazos
 
Da comienzo el ritual:
amaga la sibila,
ya la sombra.

La sangre del crepúsculo
hiere la lenta tarde.
La claridad se rinde,
entrega su apariencia
a la núbil tirana
—oh torva noche incipiente—.

Una fúlgida tilde
acentúa el misterio
de lo desconocido.
La oronda oscuridad
se lo ha tragado todo.
Hacía unos minutos,
parecían las cárdenas
nubes frondosas copas
de selváticos árboles.

Desde mi ventana veo
escuadras de relámpagos,
el bermellón del miedo.
Nada queda de aquel
camino ancho
que atravesaba el parque;
sólo este paisaje
encendido de luz
ante mis ojos negros.
Me he imaginado ese cambiante paisaje de la tarde , yo le llamo " la hora mágica".... Luego la oscuridad , y después las luces de neón. Y nosotros como asombrados espectadores .
Me ha gustado mucho.
Saludos.
Jazmí
 
Muy sutil poema eh quedado anidando en su sentido
Grato encontrarlo te saludo desde aquí...

Roberto
 
Me he imaginado ese cambiante paisaje de la tarde , yo le llamo " la hora mágica".... Luego la oscuridad , y después las luces de neón. Y nosotros como asombrados espectadores .
Me ha gustado mucho.
Saludos.
Jazmí
Muy sutil poema eh quedado anidando en su sentido
Grato encontrarlo te saludo desde aquí...

Roberto

Muchas gracias, Jazmín y Roberto, sois muy amables.
 
Da comienzo el ritual:
amaga la sibila,
ya la sombra.

La sangre del crepúsculo
hiere la lenta tarde.
La claridad se rinde,
entrega su apariencia
a la núbil tirana
—oh torva noche incipiente—.

Una fúlgida tilde
acentúa el misterio
de lo desconocido.
La oronda oscuridad
se lo ha tragado todo.
Hacía unos minutos,
parecían las cárdenas
nubes frondosas copas
de selváticos árboles.

Desde mi ventana veo
escuadras de relámpagos,
el bermellón del miedo.
Nada queda de aquel
camino ancho
que atravesaba el parque;
sólo este paisaje
encendido de luz
ante mis ojos negros.
Esa sensacion de que la fortaleza de la naturaleza diluye los
paisajes entre secuencias de una melancolia presentida.
cielos anublados, humedad y presentimietos
encerrados. excelente. saludos de luzyabsenta
 
Última edición:
Da comienzo el ritual:
amaga la sibila,
ya la sombra.

La sangre del crepúsculo
hiere la lenta tarde.
La claridad se rinde,
entrega su apariencia
a la núbil tirana
—oh torva noche incipiente—.

Una fúlgida tilde
acentúa el misterio
de lo desconocido.
La oronda oscuridad
se lo ha tragado todo.
Hacía unos minutos,
parecían las cárdenas
nubes frondosas copas
de selváticos árboles.

Desde mi ventana veo
escuadras de relámpagos,
el bermellón del miedo.
Nada queda de aquel
camino ancho
que atravesaba el parque;
sólo este paisaje
encendido de luz
ante mis ojos negros.
tocando a profundidad con tus letras, grato leerte
 

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