Rafael Llamas Jimenez
Poeta veterano en el portal
Un toro negro me dio
un susto casi de muerte,
cuando paseando iba
entre la hierba tan verde.
Entre los viejos olivos
caminando distraído,
escuchando el jilguero
en un arroyo amigo mío.
Negro como la noche negro
serio y muy astifino,
creería que iba a quitarle
la querencia del camino.
Tranquilo torito bravo
que hay agua para los dos,
pero bebe tu primero
que hace mucho calor.
Mirándome con descaro
que no me dejaba salir,
me acordé de Manolete
¡Si el estuviera aquí!
Toro, torito, toro
que yo te voy a escribir,
que de susto me he “cagao”
pero debes dejarme ir.
Lo prometido es deuda
por si te vuelvo a encontrar,
aquí tienes el poema
ahora me voy a lavar…
Última edición: