marquelo
Negrito villero
He besado la tierra sentido tu carne
He trajinado
dejando mi huella en campos magnéticos
que se ocultan
donde nada puede ser
donde todo tiene una cruz de silencio
para ver nacer la fibra cromática de los peces.
La última gota de lluvia
aquella que fecunda todos los sueños
voló sobre tu rostro
para jugar como una lágrima heroíca
como una encina salvaje
donde el amor engorda al aire
al aplauso ovacionado de la ochenta y ocho mariposa.
Te he colocado sobre la casa
como una enredadera de hiedras
que crece con el canto de las aves migratorias.
La luz entre tus manos
resbala
con una levedad que emociona a las ventanas.
Te he construído
como un movimiento perentorio
como un reflejo que rebota
en la sombra de la última palabra.
He trajinado
dejando mi huella en campos magnéticos
que se ocultan
donde nada puede ser
donde todo tiene una cruz de silencio
para ver nacer la fibra cromática de los peces.
La última gota de lluvia
aquella que fecunda todos los sueños
voló sobre tu rostro
para jugar como una lágrima heroíca
como una encina salvaje
donde el amor engorda al aire
al aplauso ovacionado de la ochenta y ocho mariposa.
Te he colocado sobre la casa
como una enredadera de hiedras
que crece con el canto de las aves migratorias.
La luz entre tus manos
resbala
con una levedad que emociona a las ventanas.
Te he construído
como un movimiento perentorio
como un reflejo que rebota
en la sombra de la última palabra.
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