DIEGO
Poeta adicto al portal
La noche abrió sus fauces temblorosas devorando todo hálito de vida.
Se sumergió la luz en la negrura de la espesez cautiva en cada esquina.
Abriste los ojos incendiados de amor para cegar un corazón a oscuras.
Así me retuvieron tus grilletes para asociarte con prisa a la estampida
de gaviotas que al vuelo señalaban la hora exacta de tu traición, de tu partida.
Se sumergió la luz en la negrura de la espesez cautiva en cada esquina.
Abriste los ojos incendiados de amor para cegar un corazón a oscuras.
Así me retuvieron tus grilletes para asociarte con prisa a la estampida
de gaviotas que al vuelo señalaban la hora exacta de tu traición, de tu partida.
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