Rogelio Miranda
Poeta que considera el portal su segunda casa
13-1-2013 Traicionera
Que estùpido fui en tus brazos, un dìa,
subièndote entonces hasta un pedestal,
creyèndome a ciegas, tu entrega total,
ignorando el dolor que vivirìa.
Me fui tras tu dulzura. ¡Què ironìa!
Te me pegaste como timbre postal,
con tu carita olorosa a cafetal,
sin saber que hoy, de pena morirìa.
Perversa. ¿Còmo pudiste hacerme èso?
Mentirme mientras me dabas un beso,
sin piedad, cuando màs yo te querìa.
Fui vìctima de tus mentiras, adiòs
y aunque me duela, no te odiarìa,
- despuès de todo- que te perdone Dios.
Autor: Rogelio Miranda
Que estùpido fui en tus brazos, un dìa,
subièndote entonces hasta un pedestal,
creyèndome a ciegas, tu entrega total,
ignorando el dolor que vivirìa.
Me fui tras tu dulzura. ¡Què ironìa!
Te me pegaste como timbre postal,
con tu carita olorosa a cafetal,
sin saber que hoy, de pena morirìa.
Perversa. ¿Còmo pudiste hacerme èso?
Mentirme mientras me dabas un beso,
sin piedad, cuando màs yo te querìa.
Fui vìctima de tus mentiras, adiòs
y aunque me duela, no te odiarìa,
- despuès de todo- que te perdone Dios.
Autor: Rogelio Miranda
Última edición: