Ronald Bonilla
Poeta asiduo al portal

Amigo, hay un dardo de pronto
disparando hacia todos los flancos del absurdo,
mujeres arrinconadas por su propio sexo
contra el miedo, ataviadas
para brindarse
festivas
en la primera noche que se ofrece.
Puentes del misterio son esas piernas abiertas
hasta la coronación de anhelos postergados.
Pero las soledades no se atreven
a saltar la muralla
de insólitas marañas.
Y quedan después de esas soledades
tan solo, amigo,
las diatribas esperando en el quicio
al derrumbarnos.
(No olviden, dulces criaturas, a los que vinimos,
a los que también estamos aquí,
y aunque nada permanece tal cual,
el sol también cambia y de noche
se torna de violentos haces
donde la luz revierte
oscuridades).
De mi libro LOS ÚLTIMOS CUERVOS
TERCER LUGAR CERTAMEN BRUNCA, 2012