vronte
Poeta infiel al portal
Trance
Te invito una noche sin opulencias
Una oscuridad donde puedas reposar ojos cansados;
una penumbra donde alivianar tu cuello aletargado
Ausencia de luz como una ofrenda despejando tu pensar entreverado
desfilando a través de los hombros;
dibujando tus contornos bajo lentos retornos.
Expectante, despierta y sutil… baja los brazos
La faz del dolor se desvanece,
se vaporiza y se marcha tan lejos…
es un recuerdo cansado, ya no existe en los adentros
El tejado está crujiendo,
la lluvia cayendo… lento
y la lluvia descendiendo… lento
y las gotas van fluyendo… tiempo;
Tiempo que sientes en el cuerpo;
crujen tendones y músculos en medio
Tu espalda libera presión y el entuerto,
las gotas amables siguen y liberan los nudos;
masajes hacia los muslos…
sube un calor tibio que ablanda los pulsos.
Susurros, solo susurros…
Tan oscuro,
tan seguro
En la piel, el descanso es amnesia;
el ahora acrecienta
EL futúro no existe,
eres todo, estas quieta.
La lluvia es cadencia,
tu respiración es su esencia;
aúnan sus ritmos,
sintonía limpia silencia.
Quizás los colores vuelvan,
tal vez la risa y las tertulias resuenan.
En medio de ellas, estarás en la rueda.
Despierta.
Yergue la espalda y empina tu cuello,
que la lluvia ha cesado;
los susurros se han marchado
Los crujidos han mermado…
Tu energía ha retornado,
estas viva, mas lúcida…
atenta y calmada…
tu cuerpo responde,
rejuvenecida amalgama.
Regresas al juego…
de muros y espejos
hasta que el paso del tiempo,
pasar de momentos, sonidos... silencios
te hagan volver al oscuro aposento;
una vez más revivir con sus ungüentos
cuando la lluvia caiga
junto al crujido de los techos.
El lecho pajoso del descanso,
el regazo protector
y la tibieza fluyendo…
Gotas y tiempo,
tibieza y reencuentro.
Te invito una noche sin opulencias
Una oscuridad donde puedas reposar ojos cansados;
una penumbra donde alivianar tu cuello aletargado
Ausencia de luz como una ofrenda despejando tu pensar entreverado
desfilando a través de los hombros;
dibujando tus contornos bajo lentos retornos.
Expectante, despierta y sutil… baja los brazos
La faz del dolor se desvanece,
se vaporiza y se marcha tan lejos…
es un recuerdo cansado, ya no existe en los adentros
El tejado está crujiendo,
la lluvia cayendo… lento
y la lluvia descendiendo… lento
y las gotas van fluyendo… tiempo;
Tiempo que sientes en el cuerpo;
crujen tendones y músculos en medio
Tu espalda libera presión y el entuerto,
las gotas amables siguen y liberan los nudos;
masajes hacia los muslos…
sube un calor tibio que ablanda los pulsos.
Susurros, solo susurros…
Tan oscuro,
tan seguro
En la piel, el descanso es amnesia;
el ahora acrecienta
EL futúro no existe,
eres todo, estas quieta.
La lluvia es cadencia,
tu respiración es su esencia;
aúnan sus ritmos,
sintonía limpia silencia.
Quizás los colores vuelvan,
tal vez la risa y las tertulias resuenan.
En medio de ellas, estarás en la rueda.
Despierta.
Yergue la espalda y empina tu cuello,
que la lluvia ha cesado;
los susurros se han marchado
Los crujidos han mermado…
Tu energía ha retornado,
estas viva, mas lúcida…
atenta y calmada…
tu cuerpo responde,
rejuvenecida amalgama.
Regresas al juego…
de muros y espejos
hasta que el paso del tiempo,
pasar de momentos, sonidos... silencios
te hagan volver al oscuro aposento;
una vez más revivir con sus ungüentos
cuando la lluvia caiga
junto al crujido de los techos.
El lecho pajoso del descanso,
el regazo protector
y la tibieza fluyendo…
Gotas y tiempo,
tibieza y reencuentro.