Transeúnte-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
No quiero ya pensar.

En los labios surge la enésima

palabra. Apenas la senda

se realiza en ellos, de forma minúscula.

Mas, a través de los espejos,

se forman nubes fragmentadas.

Lluvia que cae en laterales direcciones,

y ahora llueve también en mis ojos.

Caen las pesadas nebulosas

enterrando palabras, ídolos, antiguas

opulencias: sepultando el cielo.

Me brota la ínclita palabra, sí,

obedeciendo a fórmulas incomprensibles.

Aún creyendo que los labios la forman-

arenas o cenizas, unen sus apropiados

estamentos-, aún, y todavía, mintiéndome.

Soy poco de este mundo, lo reconozco.

Mas, en estas palabras, termino o zanjo

las cuestiones: bondades, suplicios, sacrificios

solitarios.

Un delta de pasiones perdidas o desbordadas.

Ríos de ternura que forjaron su imagen

en ese traje que muestra siempre la inocencia.

La memoria me desdice; cruentas guerras libré

en los espacios convenidos, y tan torpemente.

Pies de este mundo, rocío transparentes, escarchas

pieles secas, que pisaron obligadamente

el charco de las incertidumbres.

Así, naciendo yo, voy lentamente

hacia el cielo-.



©
 
Un poeta, que está de paso en un mundo realmente difícil, como difícil su vida
cuando algo realmente siente. Pero al final, él resurge y por eso se eleva hacia
ese cielo que pocas veces alcanza. Mis saludos compañero, en esta tarde de tibio sol
y profunda humedad.


Ya es bastante que hallaras tanta profundidad en uno de mis textos, gracias querido Iván, por tus aportaciones siempre tan intuitivas y precisas, un abrazo amigo!
 
No quiero ya pensar.
En los labios surge la enésima
palabra. Apenas la senda
se realiza en ellos, de forma minúscula.
Mas, a través de los espejos,
se forman nubes fragmentadas.
Lluvia que cae en laterales direcciones,
y ahora llueve también en mis ojos.

Caen las pesadas nebulosas
enterrando palabras, ídolos, antiguas
opulencias: sepultando el cielo.

Me brota la ínclita palabra, sí,
obedeciendo a fórmulas incomprensibles.

Aún creyendo que los labios la forman-
arenas o cenizas, unen sus apropiados
estamentos-, aún, y todavía, mintiéndome.
Soy poco de este mundo, lo reconozco.


Mas, en estas palabras, termino o zanjo
las cuestiones: bondades, suplicios, sacrificios
solitarios.
Un delta de pasiones perdidas o desbordadas.


Ríos de ternura que forjaron su imagen
en ese traje que muestra siempre la inocencia.
La memoria me desdice; cruentas guerras libré
en los espacios convenidos, y tan torpemente.


Pies de este mundo, rocío transparentes, escarchas
pieles secas, que pisaron obligadamente
el charco de las incertidumbres.


Así, naciendo yo, voy lentamente
hacia el cielo-.

©

Y pensar que es la más probable forma a utilizar para comunicarnos, es cansina en ocasiones, ser aún de este mundo es aceptarlas, aceptarlo. Ojalá que todas fuesen bálsamo o exterminio de ignominias al solo pronunciarlas... No te imaginas mi Apreciado Amigo lo mucho que me ha gustado tu escrito, desde la primera rápida leída, hasta ahora que lo repaso y voy comentando. Muchas Gracias por compartir tu Arte mi Admirado Poeta @BEN. Anegro unas líneas que se me quedaron prendidas. Por favor recibe mi saludo afectuoso y mis mejores deseos sinfín
 
No quiero ya pensar.

En los labios surge la enésima

palabra. Apenas la senda

se realiza en ellos, de forma minúscula.

Mas, a través de los espejos,

se forman nubes fragmentadas.

Lluvia que cae en laterales direcciones,

y ahora llueve también en mis ojos.

Caen las pesadas nebulosas

enterrando palabras, ídolos, antiguas

opulencias: sepultando el cielo.

Me brota la ínclita palabra, sí,

obedeciendo a fórmulas incomprensibles.

Aún creyendo que los labios la forman-

arenas o cenizas, unen sus apropiados

estamentos-, aún, y todavía, mintiéndome.

Soy poco de este mundo, lo reconozco.

Mas, en estas palabras, termino o zanjo

las cuestiones: bondades, suplicios, sacrificios

solitarios.

Un delta de pasiones perdidas o desbordadas.

Ríos de ternura que forjaron su imagen

en ese traje que muestra siempre la inocencia.

La memoria me desdice; cruentas guerras libré

en los espacios convenidos, y tan torpemente.

Pies de este mundo, rocío transparentes, escarchas

pieles secas, que pisaron obligadamente

el charco de las incertidumbres.

Así, naciendo yo, voy lentamente

hacia el cielo-.



©
El ser alcanzando su final de ciclo, en perspectiva observa lo que marcó su existir en esta vida. Las palabras sobran. La emoción brota y las imágenes a tropel recorren la mente. El cielo deja de ser el límite, renaciendo en las alturas un nuevo amanecer. Un gusto siempre querido BEN. Un gran abrazo.
 
Y pensar que es la más probable forma a utilizar para comunicarnos, es cansina en ocasiones, ser aún de este mundo es aceptarlas, aceptarlo. Ojalá que todas fuesen bálsamo o exterminio de ignominias al solo pronunciarlas... No te imaginas mi Apreciado Amigo lo mucho que me ha gustado tu escrito, desde la primera rápida leída, hasta ahora que lo repaso y voy comentando. Muchas Gracias por compartir tu Arte mi Admirado Poeta @BEN. Anegro unas líneas que se me quedaron prendidas. Por favor recibe mi saludo afectuoso y mis mejores deseos sinfín


Gracias Grace, un abrazo fuerte!
 
El ser alcanzando su final de ciclo, en perspectiva observa lo que marcó su existir en esta vida. Las palabras sobran. La emoción brota y las imágenes a tropel recorren la mente. El cielo deja de ser el límite, renaciendo en las alturas un nuevo amanecer. Un gusto siempre querido BEN. Un gran abrazo.


Gracias estimado Danilo, un abrazo!
 

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