celiana
Esa soy yo, es lo que hay.
Pragmatizando deseos,
malgastamos nuestro tiempo.
Es la cuarta vez,
que lo vamos haciendo
y es la cuarta vez,
que yo lo intento.
Sin mucha suerte,
aunque para ambos ésta no exista,
quise hoy la ansiada conexión.
Pero hoy, para mi desgracia,
no me diste más de lo que
me sueles dar.
Un punzón se sintió cuando
tu gélido amor, no me deseó más.
Era pues tu objeto olvidado,
tras el goce carnal de tu encanto.
Por eso no preste atención
a tus besos,
por qué sabía que
no tenían sabor a nada.
Y los roces, no entonaron
aquella música misteriosa,
con la que mi corazón antes danzaba.
¡No!. Hoy no pensé,
que a veces en la noche,
me echo a pensar en los dos,
y que entre lagrimeos mentirosos,
por tu nombre suplico.
También, te comento,
que pasé por alto tus detalles,
por qué éstos me duelen,
ya que en ellos, no estoy.
Sin embargo, realice mi repetitivo sueño
y no contenta con eso,
hasta te sonreí,
y disimulando mi amor
te brinde un poco afecto. ç
Tú, en cambio, no lograste visorar
que mis súplicas manos,
por ti rezaban.
Y que mis ojos desvelados
intensamente parpadeaban,
cuando tú fijabas la mirada.
¡No, lo notaste!
No viste que mientras
tú formabas figuras en mi cuerpo,
yo lloraba porqué nunca
juntos estaremos.
Pero la paciencia,
gota a gota,
se me va acabando,
y mi corazón ya demasiado ha sollozado.
Pues no podré por ti,
seguir esperando
y recogiendo las sobras
de lo que otras han dejado.
malgastamos nuestro tiempo.
Es la cuarta vez,
que lo vamos haciendo
y es la cuarta vez,
que yo lo intento.
Sin mucha suerte,
aunque para ambos ésta no exista,
quise hoy la ansiada conexión.
Pero hoy, para mi desgracia,
no me diste más de lo que
me sueles dar.
Un punzón se sintió cuando
tu gélido amor, no me deseó más.
Era pues tu objeto olvidado,
tras el goce carnal de tu encanto.
Por eso no preste atención
a tus besos,
por qué sabía que
no tenían sabor a nada.
Y los roces, no entonaron
aquella música misteriosa,
con la que mi corazón antes danzaba.
¡No!. Hoy no pensé,
que a veces en la noche,
me echo a pensar en los dos,
y que entre lagrimeos mentirosos,
por tu nombre suplico.
También, te comento,
que pasé por alto tus detalles,
por qué éstos me duelen,
ya que en ellos, no estoy.
Sin embargo, realice mi repetitivo sueño
y no contenta con eso,
hasta te sonreí,
y disimulando mi amor
te brinde un poco afecto. ç
Tú, en cambio, no lograste visorar
que mis súplicas manos,
por ti rezaban.
Y que mis ojos desvelados
intensamente parpadeaban,
cuando tú fijabas la mirada.
¡No, lo notaste!
No viste que mientras
tú formabas figuras en mi cuerpo,
yo lloraba porqué nunca
juntos estaremos.
Pero la paciencia,
gota a gota,
se me va acabando,
y mi corazón ya demasiado ha sollozado.
Pues no podré por ti,
seguir esperando
y recogiendo las sobras
de lo que otras han dejado.