E. Takekami
Poeta recién llegado
conocí a moisés (el de la biblia) en un baño del estadio de los pumas en ciudad de méxico. moisés hablaba por teléfono mientras descargaba su chorrito. parecía envuelto en una serie de trámites logísticos para una gran fiesta salvaje. le dije que organizaba eventos. nos hicimos amigos. moisés era de hecho matemático y pintor (cosa que nadie cuenta) y me recomendó invertir en arte. yo le dije que era biólogo y que a mi la matemática me parecía una gran mentira. la biología, eso sí que es ciencia, le espeté. al momento extirpé mi corazón y se lo puse en la mano. moisés no se sorprendió, cogió el órgano y se lo tragó de un sopetón. a cambio me dio una tarjeta. en la tarjeta estaba a una figura. era una cruz sobre otra cruz (una más pequeña que la otra sobre el mismo eje vertical pero trasladada hacia arriba). hay que resistir, me dijo. le respondí asintiendo y fuimos a tomar un café con leche a la panadería de los alemanes cerca al centro de coyoacán. en la panadería me explicó su plan secreto. le dije que me parecía una locura y por eso mismo quise unirme a la tripulación. no me hizo caso. insistí y se negó siempre. nos reunimos varias veces más para ver películas rusas y para el café con leche. un día finalmente desapareció. me quedé solo y regresé a mi vida de pastillas. un día desganado regresé al centro cultural y me dio por ver una película cualquiera. en la entrada, el ticketero me removió de la fila sin explicación alguna. por accidente le había entregado la tarjeta misteriosa de moisés. me señaló otra puerta. la crucé y del otro lado aparecí convertido en una cabra adentro de una gran embarcación.
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