Como el calcular del vaciar de vasos,
titerean por decadencia tus caricias,
que reprochan mañanas abiertas
a unos ojos cansados,
cansados de ser, cansados de reír,
cansados de ver lunas medias y de tres cuartos,
El que creyó perder el tiempo
mientras el llorar y el alcohol se cogían de la mano,
para que al final le diera cuerda a tus incansables ganas,
de seguir con besos trapicheando,
De esos que, la vida no te dio por bueno,
los que te aclaran la voz, cuando intentas ser sincero,
de desgastar pestañas y adornar los cielos,
de repartir fracasos en matas de romero,
de fingir soledad para reír luego,
de esos que al fin y al cabo, tantos te debo...
titerean por decadencia tus caricias,
que reprochan mañanas abiertas
a unos ojos cansados,
cansados de ser, cansados de reír,
cansados de ver lunas medias y de tres cuartos,
El que creyó perder el tiempo
mientras el llorar y el alcohol se cogían de la mano,
para que al final le diera cuerda a tus incansables ganas,
de seguir con besos trapicheando,
De esos que, la vida no te dio por bueno,
los que te aclaran la voz, cuando intentas ser sincero,
de desgastar pestañas y adornar los cielos,
de repartir fracasos en matas de romero,
de fingir soledad para reír luego,
de esos que al fin y al cabo, tantos te debo...