Tesoros guardo del amor devoto,
del ardor, al cariño, descubierto.
Y aquel misterio frágil y despierto,
su encanto adoro aún si yace roto.
¡Recuerdo préndeme en tu sol ignoto!
Veloz latido en tris fugaz de acierto.
¡Delicia en trance de futuro incierto,
cubre la tibia noche en flor del loto!
Trae tu imagen luz contra la sombra,
eterno giro que mis días ruedan.
¡Tu rojo beso lágrimas descombra!
En veloz oleaje tu ala asombra.
Perlas remotas tras el fuego quedan.
¡Y en el instante, quien partió, me nombra!
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