Fco. Javier Valois Calvo
Poeta recién llegado
Un hermoso pergamino,
ésa era,
un rostro intrahistórico
sumergido en el ficticio
borrador de un bar,
calmando la sed,
regurgitando voces
de sentido alterado,
callando sufrimientos
y desdichas;
un obrero (imperturbable), un coche,
un whisky (americano),
un Lucky... strike,
un mechero de gas,
y bajo ellos, unos cuantos dólares.
Al fondo,
tras la ventana,
aquel intenso paisaje lleno de roca y hierba,
un manantial,
y todo el aliento sur de Dios.
El perdedor se mira una y otra vez,
y el espejo así lo refleja.
(In memóriam de Raymond Carver, Bukowski y Whitman).
ésa era,
un rostro intrahistórico
sumergido en el ficticio
borrador de un bar,
calmando la sed,
regurgitando voces
de sentido alterado,
callando sufrimientos
y desdichas;
un obrero (imperturbable), un coche,
un whisky (americano),
un Lucky... strike,
un mechero de gas,
y bajo ellos, unos cuantos dólares.
Al fondo,
tras la ventana,
aquel intenso paisaje lleno de roca y hierba,
un manantial,
y todo el aliento sur de Dios.
El perdedor se mira una y otra vez,
y el espejo así lo refleja.
(In memóriam de Raymond Carver, Bukowski y Whitman).