F. Marcos
F. Marcos
Llanto que trenzan mis ojos
alambique desbordado,
que expulsa la rabia suicida
del alma de un desterrado.
Flujo de sangre enervada
con un dique por barrera
que, ni el tiempo ni las armas
ni las paran ni las cercan.
Espuma de rabia en la boca
corazones de pelea,
fiebre alta en la cabeza
subidón en la entrepierna.
No nos llevéis a la guerra
con calenturas ni arengas,
ni por uno u otro Dios
para engrosar vuestra hacienda.
Dejad que fluya ese río
que a mi tierra me devuelva,
para labrar con mis manos
mi más ansiada cosecha.
"Lluvia, sol, y tierra
cielo limpio sin fronteras,
tierno pan en nuestras mesas
y, un sonrisa serena".
alambique desbordado,
que expulsa la rabia suicida
del alma de un desterrado.
Flujo de sangre enervada
con un dique por barrera
que, ni el tiempo ni las armas
ni las paran ni las cercan.
Espuma de rabia en la boca
corazones de pelea,
fiebre alta en la cabeza
subidón en la entrepierna.
No nos llevéis a la guerra
con calenturas ni arengas,
ni por uno u otro Dios
para engrosar vuestra hacienda.
Dejad que fluya ese río
que a mi tierra me devuelva,
para labrar con mis manos
mi más ansiada cosecha.
"Lluvia, sol, y tierra
cielo limpio sin fronteras,
tierno pan en nuestras mesas
y, un sonrisa serena".