Tras la ventana.

Llovía aquella tarde
una lluvia perezosa
de gotas infinitas.
Tras la ventana,
el alma solitaria
se despliega
en gloria de melancolías.

Tardes de nubes.
Tardes de oscuridad,
de tiempo pasado,
ido, como el agua
que corre ahora por las acequias,
buscando presurosa el río
en que perderse.

Tardes en que se va la vida
sin encontrar ese caudal
en que verterse,
fundirse y entregarse.
Vida de vacíos,
de existencia de ventana,
viendo pasar la vida en otros,
llenando el corazón
de recuerdos ajenos.

Sucede un suspiro.
Un menear la cabeza,
espantar pensamientos.
Llovía aquella tarde
una lluvia perezosa
de gotas infinitas.
Y... allí seguía:
tras la ventana.


La temática de la lluvia puesta en manos de un poeta con tu calidad descriptiva hace de la lectura un placer.
Hoy amaneció gris y con llovizna mi ciudad, y ese clima favorece la buena lectura, la introspección. A veces es melancólica, otras reflexiva, y concuerdo en que las ventanas siempre serán portales de inspiración.
Siempre agradeceré el haber podido conocer tu trabajo, Luis.
Feliz fin de semana, que lo pases bien y que si te toca recorrer tus calles, tus paseos te traigan más bellas letras para compartir.
Un abrazo.
 
La temática de la lluvia puesta en manos de un poeta con tu calidad descriptiva hace de la lectura un placer.
Hoy amaneció gris y con llovizna mi ciudad, y ese clima favorece la buena lectura, la introspección. A veces es melancólica, otras reflexiva, y concuerdo en que las ventanas siempre serán portales de inspiración.
Siempre agradeceré el haber podido conocer tu trabajo, Luis.
Feliz fin de semana, que lo pases bien y que si te toca recorrer tus calles, tus paseos te traigan más bellas letras para compartir.
Un abrazo.
La lluvia es mágica. A veces nos alegra, otras nos llena de melancolía. Ver llover tras los cristales, nos hace expectadores de la vida ajena, del que corre apresurado, de aquel otro a quien no importa mojarse. En esos momentos, en que ves las gotas correr por el alféizar de la ventana y cómo los cristales se cubren de gotas, tienes la sensación de esa seguridad de no estar a la intemperie, pero por otra parte sientes como si te estuvieses perdiendo las emociones del vivir. La lluvia nos limpia, nos purifica de alguna manera, mientras nos hace añorar los días de sol y calma. Como ves, somo complicados y en ello reside la ventura del ser humano. Feliz domingo Cecy. Un beso.
 
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