Tras largo viaje

TRAS LARGO VIAJE

Playa de blanca arena,
como la luna,
el mar borra tus penas,
lamiendo heridas
con tal ternura,
que queda tu alma limpia,
sin huella alguna.

Luego el sol te acaricia
desde temprano,
trocando sal en oro;
y entre las manos
fino tesoro,
escurriendo sin prisa
se van tus granos.

Y cuando llega un ave
tras largo viaje,
buscando la guarida
para su cría,
das hospedaje,
quedando protegida
la nueva vida.

Y al llegar el ocaso
a quien contempla
con un mirar postrero
bajar el sol,
tu le brindas descanso,
ya sea un guerrero,
o un soñador.


Eduardo León de la Barra
7/Jun/99

Excelente poema.
Estoy triste por la partida de éste mundo
de María (INDIA AZTECA).
Besos.Zulcas.:::hug:::
 
Bonito poema Edu, un momento maravilloso es leerlo, un placer como siempre pasar por tus versos, un beso.
 
Poeta, este canto a la playa es una joya. Mi admiración y mis estrellas.
Amigo,si me aprecias,mátame a versos.
Pero hazlo lentamente
para que pueda beberlos.
Antonio Javier Fuentes Soria.
 
Cómo no vas a tener tantos Reconocimientos si escribes tan bien, Eduardo, y con esa sencillez que portas, amigo.
Me da gusto leer está Poesía y disfrutarla en todo sentido
Sapiencia, eso es lo que veo, y un romanticismo perlado.
La playa es afortunada porque siempre tiene a su lado quien arrastre sus penas hasta las profundidades.
Hermosas imágenes entregas en tu poema.
Un abrazo y tus estrellas


Muchas gracias querida Elisalle, no sabes cómo me complace sentir que un alma,
interpreta y valora lo que escribí hace ya algo de tiempo,
porque tu sensibilidad es algo cercana a la mía
y veo que acompañas mis intentos con certeza;
un cordial abrazo,
Eduardo.
 
TRAS LARGO VIAJE

Playa de blanca arena,
como la luna,
el mar borra tus penas,
lamiendo heridas
con tal ternura,
que queda tu alma limpia,
sin huella alguna.

Luego el sol te acaricia
desde temprano,
trocando sal en oro;
y entre las manos
fino tesoro,
escurriendo sin prisa
se van tus granos.

Y cuando llega un ave
tras largo viaje,
buscando la guarida
para su cría,
das hospedaje,
quedando protegida
la nueva vida.

Y al llegar el ocaso
a quien contempla
con un mirar postrero
bajar el sol,
tu le brindas descanso,
ya sea un guerrero,
o un soñador.


Eduardo León de la Barra
7/Jun/99

Y que llegué a las alturas donde descansas mi querido amigo....
Aún sin poder entender tu ausencia definitiva y el titilo de tus versos, estos que fueron primicia, recorro...
Un hermoso canto después de la travesía
Un abrazo Eduardo hasta donde estés
Siempre
Camelia
 

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