Tratamiento para aumentar la concentración

Karla Incauta

Reiniciándome
Día 1​


En un principio se trataba sólo de la pérdida de la cédula de identidad, la cartera que dejaba olvidada en alguna taberna, o de vez en cuando me llevaba el carro de otra persona en el supermercado. La verdad, todas esas cosas podrían haber causado serias dificultades posteriores, pero tiendo a llevar las situaciones con un sentido equilibrado del optimismo, por tanto, no me afectaba mayormente.

La realidad comenzó a cambiar estrepitosamente, después de mi estadía por un mes completo del año 2009, por allá en el puerto de Valparaíso, en Chile (menciono Chile, por si el lector no sabe o no tiene referencia alguna, de donde está ubicado Valparaíso y, por si no sabe que es Chile, le indico que es un país al sur del hemisferio planetario, donde se convergen millones de personas [17,46 millones para ser exacta], donde lo más importante es poder conseguir trabajo y vivir una rutina laboral perpetua, con salarios de mierda y económicamente endeudados, situación que sólo genera poblaciones deprimidas, drogadas y alcoholizadas… [por cierto, ¡Salud! con vino, ya que la cerveza, que dejé en el congelador anoche, justo cuando me disponía a ver nuevamente esa película de Christopher Nolan, (en la que actúa bastante bien el Leo DiCaprio (que a todo esto, casi se lo come un tiburón, indicaban los medios de farándula), “Inception” o el “Origen” creo que se llama la película, en la que me he tenido que esforzar por entender como lograron desarrollar una grosa maqueta para construir cada capa de los diferentes sueños…), amaneció monstruosamente congelada y hecha cubitos por no haberla sacado a tiempo y claro, la cerveza bien helada es una gran cosa, pero ultra “era del hielo” no tiene sentido…].

¡Ah!, entre paréntesis… debo encontrar el teléfono para que me recuerde a que hora comenzar a tomar mis pastillas para la concentración…

¿Donde las habré dejado?...
 
Última edición:
Muy bueno… esa maldita concentración, yo soy un despistado por naturaleza asique no tengo mucho que objetar.
Salvo que en algún momento nuestra concentración se centra en lo que ella considera vital para nuestro ser. Una cara bonita o un número telefónico (unas fichas ahí, jejeje) en síntesis nos acordamos de lo que nos queremos acordar. Jajaja
Interesante relato nos ofreces, lo disfruté.
Un abrazo.
 
Muy bueno… esa maldita concentración, yo soy un despistado por naturaleza asique no tengo mucho que objetar.
Salvo que en algún momento nuestra concentración se centra en lo que ella considera vital para nuestro ser. Una cara bonita o un número telefónico (unas fichas ahí, jejeje) en síntesis nos acordamos de lo que nos queremos acordar. Jajaja
Interesante relato nos ofreces, lo disfruté.
Un abrazo.
Toda la razón amigo Danie,
siempre el crebro manda más que la voluntad
y sobre todo cuando......

de que hablábamos???

jajajajaja saludos y gracias por comentar!
 
jajaja esto tiene que ir en cómicos... es que las pastillas te las robé yo porque las necesitaba con urgencia; eso sí, no recuerdo dónde las he puesto... bueno, ¡creo que fui yo!! :::lengua1::: más que nada porque la concentración me falla... o me falta, no estoy seguro. Por eso necesito las pastillas, para asegurarme, pero creo recordar que tuve dudas de si cogerlas o comprarme unas doble-acciòn para mí... y entonces creo que te la sustituí por unas onzas de chocolate del de morder, casi puro. Luego me puse a soñar y, como de costumbre, lo olvidé todo, pero al ver esta prosa me acordé de que quizás fue eso lo que ocurrió... lo que pasa que justo ahora no acabo de encontrar las pastillas para asegurarlo... no sé, tengo una sensación como de si tuviera ciertas dudas. Ahhhhhhhh ¡míralas... dónde estaban las cabronas de las pastillas!
Horror... si me las tomo igual tiro por tierra toda la teoría que me ha llevado tiempo entresacar de lo que ocurrió... O no ocurrió?
Te las voy a mandar... las pastillitas... y te las tomas todas! para que no vuelvas a escribir una prosa como ésta que me confunde y no deja pensar a la gente segura :::banana:::
beeesos... creo :::ojos2:::
 
Qué buen relato!, es casi como recuperar tu día ( como atrapado en el tiempo) para revivir estas escenas
Mira a ver en la nevera que tienes las pastillas allí, lo más importante de tener que tomar pastillas de ese tipo es recordar que uno las tiene que tomar; jajajajaa
Me ha encantado.

continuará ?
 
Última edición:
Pues espero de verdad
que las hayas olvidado en el congelador.
Yo tengo unas que lo que hacen es incrementar
mucho el inconformismo, si quieres te las mando.
Un beso, ya sabes que me encanta leerte
pues siempre encuentro originalidad en tus escritos.
 
Día 1​


En un principio se trataba sólo de la pérdida de la cédula de identidad, la cartera que dejaba olvidada en alguna taberna, o de vez en cuando me llevaba el carro de otra persona en el supermercado. La verdad, todas esas cosas podrían haber causado serias dificultades posteriores, pero tiendo a llevar las situaciones con un sentido equilibrado del optimismo, por tanto, no me afectaba mayormente.

La realidad comenzó a cambiar estrepitosamente, después de mi estadía por un mes completo del año 2009, por allá en el puerto de Valparaíso, en Chile (menciono Chile, por si el lector no sabe o no tiene referencia alguna, de donde está ubicado Valparaíso y, por si no sabe que es Chile, le indico que es un país al sur del hemisferio planetario, donde se convergen millones de personas [17,46 millones para ser exacta], donde lo más importante es poder conseguir trabajo y vivir una rutina laboral perpetua, con salarios de mierda y económicamente endeudados, situación que sólo genera poblaciones deprimidas, drogadas y alcoholizadas… [por cierto, ¡Salud! con vino, ya que la cerveza, que dejé en el congelador anoche, justo cuando me disponía a ver nuevamente esa película de Christopher Nolan, (en la que actúa bastante bien el Leo DiCaprio (que a todo esto, casi se lo come un tiburón, indicaban los medios de farándula), “Inception” o el “Origen” creo que se llama la película, en la que me he tenido que esforzar por entender como lograron desarrollar una grosa maqueta para construir cada capa de los diferentes sueños…), amaneció monstruosamente congelada y hecha cubitos por no haberla sacado a tiempo y claro, la cerveza bien helada es una gran cosa, pero ultra “era del hielo” no tiene sentido…].

¡Ah!, entre paréntesis… debo encontrar el teléfono para que me recuerde a que hora comenzar a tomar mis pastillas para la concentración…

¿Donde las habré dejado?...


jajajjajaja ¡¡Dios bendiga a los celulares con recordatorios!! El mío se pasa quejando de lleno, como si lo usara tanto, lo que más le pido siempre es que me recuerde que debo recordar jaja

Saludos
 
jajaj muy bueno, recién hoy encontré tus escritos, demasiado realistas! saludos!
 
Difusa concentración la de tu personaje que incluso se olvida de contarnos el tratamiento para aumentar la concentración...jajaja... Está simpático, pese a la realidad de tu denuncia.
Un abrazo, Karla.
 

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