Roque Meryn
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sin que las letras pueda mirar el otro lado del sentimiento,
aquél que se refugia en el recuerdo de tus labios,
el mismo que un día trazó tu contorno en líneas.
Sin que el pensamiento pueda entender el adiós
que se marca con lágrimas de tus perlas hacia mi visibilidad
donde ya todo lo que vivió pasó junto al atardecer del mañana.
Sin que mis ganas puedan hacer maravillas,
pues mis manos ya no pueden plasmar en este ambiente
inconsciente, lleno de recuerdos y lamentaciones en par.
Pues ya todo es cuestión de espera, adelante aquí estaré,
para contemplar una vez más tu calor,
como cuando lo recibí con delicadeza y suspiro
creyendo que jamás se adelantaría lo que estaba dispuesto a recuperar.
aquél que se refugia en el recuerdo de tus labios,
el mismo que un día trazó tu contorno en líneas.
Sin que el pensamiento pueda entender el adiós
que se marca con lágrimas de tus perlas hacia mi visibilidad
donde ya todo lo que vivió pasó junto al atardecer del mañana.
Sin que mis ganas puedan hacer maravillas,
pues mis manos ya no pueden plasmar en este ambiente
inconsciente, lleno de recuerdos y lamentaciones en par.
Pues ya todo es cuestión de espera, adelante aquí estaré,
para contemplar una vez más tu calor,
como cuando lo recibí con delicadeza y suspiro
creyendo que jamás se adelantaría lo que estaba dispuesto a recuperar.
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