Treinta Minutos

Ángel San Isidro

Poeta que considera el portal su segunda casa

Treinta Minutos


Treinta minutos necesita nuestra alma para fabricar un poema,
treinta minutos que son de gloria, de alma eterna,
son los instantes del cuerpo que vive enamorado de sus raíces,
de la verdad completa;


Son los minutos que recorren nuestras almas
hacia el dulce despertar de lo que ya está sabiamente escrito,
en el majestuoso vuelo de la rapaz que circula en el aire
alimentando nuestro sueño,
son treinta minutos de afán desmesurado por lograr los versos que nacen del alma,
a veces perdidos y atolondrados,
son los minutos excelsos de nuestras incombustibles almas,
que en oleadas de aleteos vuelan en circulo
sobre nuestras sabias cabezas.


Autor: Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados
 
Treinta Minutos

Treinta minutos necesita nuestra alma para fabricar un poema,
treinta minutos que son de gloria, de alma eterna,
son los instantes del cuerpo que vive enamorado de sus raíces,
de la verdad completa;


Son los minutos que recorren nuestras almas
hacia el dulce despertar de lo que ya está sabiamente escrito,
en el majestuoso vuelo de la rapaz que circula en el aire
alimentando nuestro sueño,
son treinta minutos de afán desmesurado por lograr los versos que nacen del alma,
a veces perdidos y atolondrados,
son los minutos excelsos de nuestras incombustibles almas,
que en oleadas de aleteos vuelan en circulo
sobre nuestras sabias cabezas.


Autor: Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados

Esos minutos, no sé si treinta o veintiuno, son unos minutos en los que se produce la creación y por lo tanto son mágicos.
Te felicito querido amigo por estas letras nacidas de tu alma de poeta
Abrazos
 
Treinta Minutos

Treinta minutos necesita nuestra alma para fabricar un poema,
treinta minutos que son de gloria, de alma eterna,
son los instantes del cuerpo que vive enamorado de sus raíces,
de la verdad completa;


Son los minutos que recorren nuestras almas
hacia el dulce despertar de lo que ya está sabiamente escrito,
en el majestuoso vuelo de la rapaz que circula en el aire
alimentando nuestro sueño,
son treinta minutos de afán desmesurado por lograr los versos que nacen del alma,
a veces perdidos y atolondrados,
son los minutos excelsos de nuestras incombustibles almas,
que en oleadas de aleteos vuelan en circulo
sobre nuestras sabias cabezas.


Autor: Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados

Y en cinco minutos o menos puede cambiar nuestra vida, para bien o para mal. Treinta minutos para escribir un poema y dejar suspiros para toda la vida. Así de relativo es el tiempo, ya bien lo decía Albert Einstein... un besotote y un abrazo de oso, mi querido Angel de la Guarda.
 

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