Elisalle
Poetisa
“TREN AL SUR”
Hay gentes que llegan
No preguntan
No preguntamos
Y se quedan…
¿Por qué se emociona si le digo que es usted también mi Poesía?
Yo no lo encuentro extremado porque es tanto lo que me ha dado
y si desaparece sin aviso se descoloca el alma mía.
No me cree,
fíjese que hasta yo me sorprendo que salga tan del alma esta confesión
de tan solo escuchar su voz en el teléfono diciéndome: ¿Cómo está?
Y me dice “mi niña querida, usted es creadora, no trabaje tanto”.
¿Eso a usted le parece poco? Si rara vez algún hombre me dice así
sin que haya una doble intención.
Y es de la tierra mía pues, respira el mismo aire que yo respiro.
Miramos los hermosos paisajes de nuestro Sur,
aunque no camine a mi lado como mi señor.
Observo con devoción aquella Caleta de pescadores
en donde usted dio sus primeras clases como profesor;
encontró a quien hoy es su esposa con la que un hogar formó,
familia que siempre respeto mucho yo
y lo imagino jovencito, bien bonito porque hasta hoy lo es,
entregando sus clases, formando mentes de niños que muchos ya crecieron.
No se me venga a menos por ningún motivo.
Usted es el caballero que tanto admiro, que en algún recodo el encuentro coincidió.
Hombre de casta, de porte señorial y que carga en su historia muchas batallas
y la más importante ganó.
Tengo muy claro que en la admiración va el cariño y hasta el amor,
pero lo mío por usted es adoración y encuentro que es mucho más que todo.
He acariciado sus manos de profesor normalista y me lleno de orgullo,
hasta pude ser su alumna, mire usted, pero no y fue mejor.
Hubiera sido la primera y única vez que me hubiera enamorado de un maestro.
También veo sus manos enguantadas por la tierra porque ella fue su enamorada primera
y estuvo mucho antes que yo y hasta hoy… convexas.
Nunca se hubieran unido nuestros caminos
porque lo que había para los dos era otra cosa, es lo que tenemos hoy:
preocupación, pensamiento y sentimiento, los dos de los dos.
Nada ni nadie podrá hacer que termine lo que puede llamarse “nuestro”
porque somos leyenda de algo que alguien inventó, yo digo que Dios;
usted dirá que no, que no fue él y sonreirá con ternura de la Fe que profeso,
porque somos distintos hasta en eso.
No vuelva a extrañarse si el verbo se me escapa porque es usted mi caballero-señor;
el que nunca estará siempre conmigo.
Las paralelas no se juntan más pero tampoco se distancian,
como los rieles del “Tren al Sur” que en alguna parte se hace traslado y unión,
entonces,
es el tiempo de usted y yo
y vuelvo a sentir sus brazos fuertes
porque yo nunca lo he perdido
NUNCA lo perderé porque no es mío
pero es mi cielo, mi suelo,
mi sol, mi héroe, mi mentor.
¿Ha comprendido por qué no pido razones si se ausenta?
¿Por qué no tengo celos que me atormenten?
Porque sé que mi vida de algún modo para usted cuenta
y no pido nada porque tengo todo.
Soy feliz de tenerlo en este Universo.
Me inquieto si no sé cómo está.
Si su espalda le ha dolido mucho.
Si acaso no está en la ciudad,
pero cuando llama de donde se encuentre, mi mundo vuelve a girar.
A veces he llegado a pensar
–Qué loco-
Que usted está en mi poesía ¿Por qué está allí?
No será que también que sin saberlo
¿Es usted mi más grande amor…?
[video=youtube;21LZlSWBRd8]http://www.youtube.com/watch?v=21LZlSWBRd8[/video]
Margarita
03/12/2013
Todos los derechos Reservados
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio
©
Inscrpción: 204.688
Hay gentes que llegan
No preguntan
No preguntamos
Y se quedan…
¿Por qué se emociona si le digo que es usted también mi Poesía?
Yo no lo encuentro extremado porque es tanto lo que me ha dado
y si desaparece sin aviso se descoloca el alma mía.
No me cree,
fíjese que hasta yo me sorprendo que salga tan del alma esta confesión
de tan solo escuchar su voz en el teléfono diciéndome: ¿Cómo está?
Y me dice “mi niña querida, usted es creadora, no trabaje tanto”.
¿Eso a usted le parece poco? Si rara vez algún hombre me dice así
sin que haya una doble intención.
Y es de la tierra mía pues, respira el mismo aire que yo respiro.
Miramos los hermosos paisajes de nuestro Sur,
aunque no camine a mi lado como mi señor.
Observo con devoción aquella Caleta de pescadores
en donde usted dio sus primeras clases como profesor;
encontró a quien hoy es su esposa con la que un hogar formó,
familia que siempre respeto mucho yo
y lo imagino jovencito, bien bonito porque hasta hoy lo es,
entregando sus clases, formando mentes de niños que muchos ya crecieron.
No se me venga a menos por ningún motivo.
Usted es el caballero que tanto admiro, que en algún recodo el encuentro coincidió.
Hombre de casta, de porte señorial y que carga en su historia muchas batallas
y la más importante ganó.
Tengo muy claro que en la admiración va el cariño y hasta el amor,
pero lo mío por usted es adoración y encuentro que es mucho más que todo.
He acariciado sus manos de profesor normalista y me lleno de orgullo,
hasta pude ser su alumna, mire usted, pero no y fue mejor.
Hubiera sido la primera y única vez que me hubiera enamorado de un maestro.
También veo sus manos enguantadas por la tierra porque ella fue su enamorada primera
y estuvo mucho antes que yo y hasta hoy… convexas.
Nunca se hubieran unido nuestros caminos
porque lo que había para los dos era otra cosa, es lo que tenemos hoy:
preocupación, pensamiento y sentimiento, los dos de los dos.
Nada ni nadie podrá hacer que termine lo que puede llamarse “nuestro”
porque somos leyenda de algo que alguien inventó, yo digo que Dios;
usted dirá que no, que no fue él y sonreirá con ternura de la Fe que profeso,
porque somos distintos hasta en eso.
No vuelva a extrañarse si el verbo se me escapa porque es usted mi caballero-señor;
el que nunca estará siempre conmigo.
Las paralelas no se juntan más pero tampoco se distancian,
como los rieles del “Tren al Sur” que en alguna parte se hace traslado y unión,
entonces,
es el tiempo de usted y yo
y vuelvo a sentir sus brazos fuertes
porque yo nunca lo he perdido
NUNCA lo perderé porque no es mío
pero es mi cielo, mi suelo,
mi sol, mi héroe, mi mentor.
¿Ha comprendido por qué no pido razones si se ausenta?
¿Por qué no tengo celos que me atormenten?
Porque sé que mi vida de algún modo para usted cuenta
y no pido nada porque tengo todo.
Soy feliz de tenerlo en este Universo.
Me inquieto si no sé cómo está.
Si su espalda le ha dolido mucho.
Si acaso no está en la ciudad,
pero cuando llama de donde se encuentre, mi mundo vuelve a girar.
A veces he llegado a pensar
–Qué loco-
Que usted está en mi poesía ¿Por qué está allí?
No será que también que sin saberlo
¿Es usted mi más grande amor…?
[video=youtube;21LZlSWBRd8]http://www.youtube.com/watch?v=21LZlSWBRd8[/video]
Margarita
03/12/2013
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