vronte
Poeta infiel al portal
Tren de Sensaciones.
Esta noche ví mi pureza avergonzada frente a 2 ojos húmedos que provenían de un espejo.
Mi situación era estéril;
y mi voz estaba arenosa por la falta de histrionismo.
Sin vida emocional aparente elevé el mentón hacia el cielo y busqué.
No encontré nada, nada que fuera para mí.
Las estrellas no dibujaban constelaciones de interés para alguien que no busca astros.
El ruido de un viejo tren desgastado me remece del ensimismamiento letárgico;
hace darme cuenta que lo que buscaba en las estrellas era una ruta…
que me llevase hacia ti.
Mis labios jamás pronunciaron la palabra soledad.
Era demasiado obvio, y cortar el aire con palabras que lo evidenciaran habría sido demasiado;
preferí el silencio.
Y súbitamente…
nuevamente el tren gimiendo por el roce de los rieles me sacude de mi entrega abúlica;
y puedo oír su voz… una voz de acero ferroviario diciendo que las cosas siguen su curso;
continúan a pesar de nuestras volubles intenciones.
¿Este duelo por alguien que vive me estará enajenando?
Estoy oyendo a un tren decirme cosas, fomentando mis fantasmas. No es posible.
Han transcurrido horas que son breves y el frío que mi cuerpo recibe y mi mente no procesa…
porque lo único que es infinito y únicamente lo que me resulta cálido eres tú.
El tren ya se experimenta como un susurro del viento, desaparece de mi vista
y yo aquí.
Mirando estrellas pero aún sin identificar aquella que me corresponda con su brillo.
Esta bien, debo velar… debo esperar, en esta estación pero…
¿al mismo tren?
Silencios, constelaciones, rieles y esperas...
y finalmente una... sonrisa.
Esta noche ví mi pureza avergonzada frente a 2 ojos húmedos que provenían de un espejo.
Mi situación era estéril;
y mi voz estaba arenosa por la falta de histrionismo.
Sin vida emocional aparente elevé el mentón hacia el cielo y busqué.
No encontré nada, nada que fuera para mí.
Las estrellas no dibujaban constelaciones de interés para alguien que no busca astros.
El ruido de un viejo tren desgastado me remece del ensimismamiento letárgico;
hace darme cuenta que lo que buscaba en las estrellas era una ruta…
que me llevase hacia ti.
Mis labios jamás pronunciaron la palabra soledad.
Era demasiado obvio, y cortar el aire con palabras que lo evidenciaran habría sido demasiado;
preferí el silencio.
Y súbitamente…
nuevamente el tren gimiendo por el roce de los rieles me sacude de mi entrega abúlica;
y puedo oír su voz… una voz de acero ferroviario diciendo que las cosas siguen su curso;
continúan a pesar de nuestras volubles intenciones.
¿Este duelo por alguien que vive me estará enajenando?
Estoy oyendo a un tren decirme cosas, fomentando mis fantasmas. No es posible.
Han transcurrido horas que son breves y el frío que mi cuerpo recibe y mi mente no procesa…
porque lo único que es infinito y únicamente lo que me resulta cálido eres tú.
El tren ya se experimenta como un susurro del viento, desaparece de mi vista
y yo aquí.
Mirando estrellas pero aún sin identificar aquella que me corresponda con su brillo.
Esta bien, debo velar… debo esperar, en esta estación pero…
¿al mismo tren?
Silencios, constelaciones, rieles y esperas...
y finalmente una... sonrisa.