Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te podía ver desde el vidrio de la vitrina negra
que esperaba de pie en la casa alada.
Allí,
sin que te dieras cuenta,
andaba mi pregón audible por las esquinas,
diciendo el comentario a los árboles
que no pudieron ayudarme
la única verdad enferma,
habían cortado mis ideas.
Era posible verte,
llenarme de esa sonrisa tan bella en la plata
y en la hora de oro
que deseaba estar volando
atraída a tus sueños...
Quería estar a tu lado
y no estar atrapada en la vitrina.
Ganar el dinero hecho de flores
pues bien se yo
que desde esta vitrina negra
solo habitan
mis tres agujeros.
que esperaba de pie en la casa alada.
Allí,
sin que te dieras cuenta,
andaba mi pregón audible por las esquinas,
diciendo el comentario a los árboles
que no pudieron ayudarme
la única verdad enferma,
habían cortado mis ideas.
Era posible verte,
llenarme de esa sonrisa tan bella en la plata
y en la hora de oro
que deseaba estar volando
atraída a tus sueños...
Quería estar a tu lado
y no estar atrapada en la vitrina.
Ganar el dinero hecho de flores
pues bien se yo
que desde esta vitrina negra
solo habitan
mis tres agujeros.