Tres balas, un día y una noche

Eban Fems Cid

Poeta fiel al portal
El día nacía furioso pintado de rubí en llamas,
me llamaba el canto de lo nuevo, de la esperanza,
entonces embelesado con las palabras que escurrían
graciosas por la montaña de sus matices delineados,
me entregué a la creencia, era el inicio de mis delicias.

Un disparo me anunció el medio día ya soberano
del tiempo, de las cosechas, de pagar tanta belleza,
era día rico en sabores, en alegrías y catas,
pero el sol cuanto más alto , las sombras más largas
y ese disparo en mis entrañas despertó mis añoranzas.

Uno más, directo a la garganta, cortando mis cuerdas
las que amarraban mis palabras, esas que duelen
aquellas que suelen decirse tarde, las dije las tres y pasada
el día se calentó porque en la tierra las luces rebotaban
y ahí salieron las verdades de la bala en mi boca alojada.

El último fue al pecho, digno de un tirador veterano,
era un dolor que llegaba con sonido a promesas atoradas,
la noche llegaba, el viento silbaba, se sentía el frío que calaba
ya no había nada nuevo, sin palabras, sin esperanzas
las cicatrices ahí estaban , en mi garganta, en mis manos,
pero el último me dio el golpe de gracia, la noche en una bala.
 
Última edición:
"un dolor con sonido de promesas atoradas"....promesas que se hicieron y no llegaron, incumplimientos que agrandan los dolores del alma. Buen poema, gracias por compartirlo
 
EL día nacía furioso pintado de rubí en llamas,
me llamaba el canto de lo nuevo, de la esperanza,
entonces embelesado con las palabras que escurrían
graciosas por la montaña de sus matices delineados
me entrega a la creencia, era el inicio de mis delicias.

Un disparo me anuncio el medio día ya soberano
del tiempo, de las cosechas, de pagar tanta belleza,
era día rico en sabores, rico en alegrías y catas,
pero el sol cuanto más alto , las sobras más largas
y ese disparo en mis entrañas despertó mis añoranzas.

Uno más, directo a la garganta, cortando mis cuerdas
las que amarraban mis palabras, esas que duelen
aquellas que suelen decirse tarde, las dije las tres y pasada
el día se calentó porque en la tierra las luces revotaban
y ahí salieron las verdades de la bala en mi boca alojada.

El último fue al pecho, digno de un tirador veterano,
era un dolor que llegaba con sonido a promesas atoradas,
la noche llegaba, el viento silbaba, se sentía el frio que calaba
ya no había nada nuevo, sin palabras, sin esperanzas
las cicatrices ahí estaban , en mi garganta, en mis manos,
pero el último me dio el golpe de gracia, la noche en una bala.

El inicio, la herida, el adiós definitivo; me gustan esas metáforas y el dolor se siente muy hondo; después de haber soportado tanto, bum! se explota.

Una temática muy original, me gustó bastante.

Saludos y estrellas, Eban. :)
 
Querido lobo, la tristeza es un estado temporal y espero que tu pronto salgas de el, deja que tus pensamientos te sumerjan en tus sentimientos y deja de divagar por lo irreal con besos desde Venezuela Kaos...
 
la noche no es el fin ,no es la muerte ,no siempre es oscuridad muchas veces es el comienzo de algo mejor
un gusto leerte a pesar de la melancolia de tus letras :)
 
embelesado con las palabras que escurrían
un disparo en mis entrañas despertó mis añoranzas
Uno más, directo a la garganta, cortando mis cuerdas
El último fue al pecho, digno de un tirador veterano,
era un dolor que llegaba con sonido a promesas atoradas,
el golpe de gracia, la noche en una bala.


Palabras, promesas, heridas
que ahogan el silencio con la rapidez de una bala.
no es fácil soltar los recuerdos, ya habrán nuevos que forjar.

Estrellitas armoniosas
 
Con un lenguaje bueno, me gustó su uso, una narración intensa; Eso a un troque bueno al poema, es un ritmo aleatorio que al final da un buen escrito, un gusto leerte, saludos desde Colombia amigo poeta.
 
Última edición:
EL día nacía furioso pintado de rubí en llamas,
me llamaba el canto de lo nuevo, de la esperanza,
entonces embelesado con las palabras que escurrían
graciosas por la montaña de sus matices delineados,
me entregué a la creencia, era el inicio de mis delicias.

Un disparo me anunció el medio día ya soberano
del tiempo, de las cosechas, de pagar tanta belleza,
era día rico en sabores, en alegrías y catas,
pero el sol cuanto más alto , las sombras más largas
y ese disparo en mis entrañas despertó mis añoranzas.

Uno más, directo a la garganta, cortando mis cuerdas
las que amarraban mis palabras, esas que duelen
aquellas que suelen decirse tarde, las dije las tres y pasada
el día se calentó porque en la tierra las luces rebotaban
y ahí salieron las verdades de la bala en mi boca alojada.

El último fue al pecho, digno de un tirador veterano,
era un dolor que llegaba con sonido a promesas atoradas,
la noche llegaba, el viento silbaba, se sentía el frío que calaba
ya no había nada nuevo, sin palabras, sin esperanzas
las cicatrices ahí estaban , en mi garganta, en mis manos,
pero el último me dio el golpe de gracia, la noche en una bala.

Unas imagenes que hacen pesar... el dolor se denota y se persive entre las tres balas que fluyen entre el ser, espero y sea solo inspiracion y lo digo en serio, pues las cosas del corazon son heridas que dificilmente se curan en breve tiempo... un gusto leerte.. te mando un cordial saludo sincero...

El ángel RENÉ
 
Un gran placer pasearme por tu poesía, gracias por compartírnosla. Saludos G.J.A.
 
El día nacía furioso pintado de rubí en llamas,
me llamaba el canto de lo nuevo, de la esperanza,
entonces embelesado con las palabras que escurrían
graciosas por la montaña de sus matices delineados,
me entregué a la creencia, era el inicio de mis delicias.

Un disparo me anunció el medio día ya soberano
del tiempo, de las cosechas, de pagar tanta belleza,
era día rico en sabores, en alegrías y catas,
pero el sol cuanto más alto , las sombras más largas
y ese disparo en mis entrañas despertó mis añoranzas.

Uno más, directo a la garganta, cortando mis cuerdas
las que amarraban mis palabras, esas que duelen
aquellas que suelen decirse tarde, las dije las tres y pasada
el día se calentó porque en la tierra las luces rebotaban
y ahí salieron las verdades de la bala en mi boca alojada.

El último fue al pecho, digno de un tirador veterano,
era un dolor que llegaba con sonido a promesas atoradas,
la noche llegaba, el viento silbaba, se sentía el frío que calaba
ya no había nada nuevo, sin palabras, sin esperanzas
las cicatrices ahí estaban , en mi garganta, en mis manos,
pero el último me dio el golpe de gracia, la noche en una bala.

Ver en esa tristeza una oscuridad que no siempre es
el delirio de la desolacion, en ocasiones es como un
fin para recorder otros acordes espacios de vida.
excelente. saludos de luzyabsenta
 

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