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Tres en la casa

isabel rodriguez

Poeta asiduo al portal
Éramos en el fondo tres desconocidos.

Él siempre solo en su habitación
jugando a las cartas
haciéndose trampas
y grabando en un casete
siempre reciclable
partidos de fútbol que escuchaba por la radio,
a veces montábamos una fiesta
de almohadas
sobre la cama
y cantábamos juntos
canciones de “Los Manolos”
y nos reíamos
y tu eras ya un hombre
y yo solo una niña
pero nos llevábamos bien,
así, a solas,
encerrados en la habitación,

Ella siempre
tan risueña
soñando con escapar.
cuidaba niños a los que contaba cuentos
y volvía a casa
con una película bajo el brazo.

Siempre eran las diez y media
y yo la esperaba despierta metida en la cama.
Siempre esperaba despierta.

Los fines de semana
veíamos películas.
Yo solo era una niña
pero veíamos “Fama”
y apartábamos los muebles del salón,
“Sabrina”,
“Lo que el viento se llevó”,
“Casablanca”,
“Charada”,
“Dirty dancing”,
“Flash dance”,

y yo solo era una niña
y bailábamos juntas “The time warp”
en la cocina
secuela de haber visto tantas veces
“The rocky horror picture show”
emocionadas
y hacíamos tortillas
que se estrellaban contra el techo
y el huevo caía insoluble
en las cabezas
y nos reíamos,
tu eras ya una mujer
y yo
solamente una niña
pero nos llevábamos bien
así a solas
viendo películas
que alquilabas
en el videoclub de la esquina.

Yo era apenas una niña
y siempre esperaba despierta
que llegarais a casa.

El entraba sigiloso a la habitación
creyendo que dormía
y me hacia cosquillas en los pies
hasta que de risa
le regalaba un beso.

Ella regresaba soñadora
a su montaña de libros
a su cama a mi lado
y me quedaba dormida
bajo la luz naranja de la mesita
sabiendo que en voz muy baja
me estaba contando algún cuento
de príncipes y princesas
que se daban besos de amor.


(A Eva y Carlos, mis hermanos, que fueron los mejores niñeros que me pudieron cuidar)
 
Retazos de su infancia que la acompañaran hasta el fin de los días, hay recuerdos que de tan propios y nuestros que son, que no se puede encuadrarlos en los estandares de belleza de otros seres.
Un delito no haber pasado.

K
 
Éramos en el fondo tres desconocidos.

Él siempre solo en su habitación
jugando a las cartas
haciéndose trampas
y grabando en un casete
siempre reciclable
partidos de fútbol que escuchaba por la radio,
a veces montábamos una fiesta
de almohadas
sobre la cama
y cantábamos juntos
canciones de “Los Manolos”
y nos reíamos
y tu eras ya un hombre
y yo solo una niña
pero nos llevábamos bien,
así, a solas,
encerrados en la habitación,

Ella siempre
tan risueña
soñando con escapar.
cuidaba niños a los que contaba cuentos
y volvía a casa
con una película bajo el brazo.

Siempre eran las diez y media
y yo la esperaba despierta metida en la cama.
Siempre esperaba despierta.

Los fines de semana
veíamos películas.
Yo solo era una niña
pero veíamos “Fama”
y apartábamos los muebles del salón,
“Sabrina”,
“Lo que el viento se llevó”,
“Casablanca”,
“Charada”,
“Dirty dancing”,
“Flash dance”,

y yo solo era una niña
y bailábamos juntas “The time warp”
en la cocina
secuela de haber visto tantas veces
“The rocky horror picture show”
emocionadas
y hacíamos tortillas
que se estrellaban contra el techo
y el huevo caía insoluble
en las cabezas
y nos reíamos,
tu eras ya una mujer
y yo
solamente una niña
pero nos llevábamos bien
así a solas
viendo películas
que alquilabas
en el videoclub de la esquina.

Yo era apenas una niña
y siempre esperaba despierta
que llegarais a casa.

El entraba sigiloso a la habitación
creyendo que dormía
y me hacia cosquillas en los pies
hasta que de risa
le regalaba un beso.

Ella regresaba soñadora
a su montaña de libros
a su cama a mi lado
y me quedaba dormida
bajo la luz naranja de la mesita
sabiendo que en voz muy baja
me estaba contando algún cuento
de príncipes y princesas
que se daban besos de amor.


(A Eva y Carlos, mis hermanos, que fueron los mejores niñeros que me pudieron cuidar)

Qué linda narración de una infancia que se quedará contigo para siempre.
Besos y estrellas.
 
gran homenaje isa... muy dulce... no se, diferente... en lugares en los que no cabe la rabia... y gente a quien no se le puede dedicar... me encanto... me trajo un par de recuerdos de cuando era mas viejo...besos... continua
 
Éramos en el fondo tres desconocidos.

Él siempre solo en su habitación
jugando a las cartas
haciéndose trampas
y grabando en un casete
siempre reciclable
partidos de fútbol que escuchaba por la radio,
a veces montábamos una fiesta
de almohadas
sobre la cama
y cantábamos juntos
canciones de “Los Manolos”
y nos reíamos
y tu eras ya un hombre
y yo solo una niña
pero nos llevábamos bien,
así, a solas,
encerrados en la habitación,

Ella siempre
tan risueña
soñando con escapar.
cuidaba niños a los que contaba cuentos
y volvía a casa
con una película bajo el brazo.

Siempre eran las diez y media
y yo la esperaba despierta metida en la cama.
Siempre esperaba despierta.

Los fines de semana
veíamos películas.
Yo solo era una niña
pero veíamos “Fama”
y apartábamos los muebles del salón,
“Sabrina”,
“Lo que el viento se llevó”,
“Casablanca”,
“Charada”,
“Dirty dancing”,
“Flash dance”,

y yo solo era una niña
y bailábamos juntas “The time warp”
en la cocina
secuela de haber visto tantas veces
“The rocky horror picture show”
emocionadas
y hacíamos tortillas
que se estrellaban contra el techo
y el huevo caía insoluble
en las cabezas
y nos reíamos,
tu eras ya una mujer
y yo
solamente una niña
pero nos llevábamos bien
así a solas
viendo películas
que alquilabas
en el videoclub de la esquina.

Yo era apenas una niña
y siempre esperaba despierta
que llegarais a casa.

El entraba sigiloso a la habitación
creyendo que dormía
y me hacia cosquillas en los pies
hasta que de risa
le regalaba un beso.

Ella regresaba soñadora
a su montaña de libros
a su cama a mi lado
y me quedaba dormida
bajo la luz naranja de la mesita
sabiendo que en voz muy baja
me estaba contando algún cuento
de príncipes y princesas
que se daban besos de amor.


(A Eva y Carlos, mis hermanos, que fueron los mejores niñeros que me pudieron cuidar)

Bello y dulce relato de amor..hay ternura en cada uno de tus recuerdos,me gustó más que nada tu manera especial de describirlos..¡que orgullosos deben estar de su pequeña hermana!
un enorme agrado pasar por tus letras
besos
Margot
 
Ufff...toy un rato emocionada, los recuerdos... traen tantas sensaciones! En este caso buenas, los ratos divertidos, en familia, juntos. Yo siempre he querido hermanos pero la vieja nada, me quiere hija unica, que le haremos...
tres es un buen numero. Me ha encantado leerte en una pieza mas asi de tierna, sabes que me gusta esa faceta tuya.
Mi admiracion lady
RINO :::hug:::
 
jose, muchas gracias, de verdad, eres un encanto.

margot,muchas gracias por tus palabras, por dejar tu huella, de verdad que se agradece.

rinooooo!!!!!ais, es que a veces me pongo tienna...jeje, me gusta que te guste.

un besote grande a todos
isa
 
Da mucho que pensar su poema, a veces los hermanos tenemos que comprotarmos como padres o hijos y tomar un rol que no nos debería tocar...

Pero en realidad podemos ser los mejores amigos para nuestros hermanos.

Un beso

Eugenio
 
Éramos en el fondo tres desconocidos.

Él siempre solo en su habitación
jugando a las cartas
haciéndose trampas
y grabando en un casete
siempre reciclable
partidos de fútbol que escuchaba por la radio,
a veces montábamos una fiesta
de almohadas
sobre la cama
y cantábamos juntos
canciones de “Los Manolos”
y nos reíamos
y tu eras ya un hombre
y yo solo una niña
pero nos llevábamos bien,
así, a solas,
encerrados en la habitación,

Ella siempre
tan risueña
soñando con escapar.
cuidaba niños a los que contaba cuentos
y volvía a casa
con una película bajo el brazo.

Siempre eran las diez y media
y yo la esperaba despierta metida en la cama.
Siempre esperaba despierta.

Los fines de semana
veíamos películas.
Yo solo era una niña
pero veíamos “Fama”
y apartábamos los muebles del salón,
“Sabrina”,
“Lo que el viento se llevó”,
“Casablanca”,
“Charada”,
“Dirty dancing”,
“Flash dance”,

y yo solo era una niña
y bailábamos juntas “The time warp”
en la cocina
secuela de haber visto tantas veces
“The rocky horror picture show”
emocionadas
y hacíamos tortillas
que se estrellaban contra el techo
y el huevo caía insoluble
en las cabezas
y nos reíamos,
tu eras ya una mujer
y yo
solamente una niña
pero nos llevábamos bien
así a solas
viendo películas
que alquilabas
en el videoclub de la esquina.

Yo era apenas una niña
y siempre esperaba despierta
que llegarais a casa.

El entraba sigiloso a la habitación
creyendo que dormía
y me hacia cosquillas en los pies
hasta que de risa
le regalaba un beso.

Ella regresaba soñadora
a su montaña de libros
a su cama a mi lado
y me quedaba dormida
bajo la luz naranja de la mesita
sabiendo que en voz muy baja
me estaba contando algún cuento
de príncipes y princesas
que se daban besos de amor.


(A Eva y Carlos, mis hermanos, que fueron los mejores niñeros que me pudieron cuidar)

Muy bien Isabel. Sea como sea siempre me emociona tu manera de hacer poema.
NMis aplausos por convertir cotidianidad en arte narrativo y poetico.
Ya sabes que me gusta mucho tu estilo.
Un abrazo a ti y a los hermanos-musa en esta ocasión
Joan
 
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