Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
I. Negro
Pienso que es posible cruzar a nado tu cuerpo,
olear tu sangre con un soplo meridiano,
pero las aves que te lanzo se incendian antes de tocarte
y me guardo las manos en sus cenizas.
Yo no sé predicar tu desnudez como los espejos,
pero la charca turbia también puede contar tus ojos
y descontar tus máscaras.
Si el silencio que carga su patíbulo de miradas caídas
solo te sugiere el ademán de un cántaro vacío,
no acerques tus labios a la palabra que has besado
para luego abandonar esta boca en la sed de su corriente.
II. Gris
Entre todas las texturas,
las que no son de tus manos definen tus caricias.
Así sé que estás ausente cuando me acaricias con todo.
Recojo las expresiones mínimas de ti.
Bebo de tu vaso una lengua de agua,
y tu beso redondo sabe vidrio
y a ganas de morirse.
Una pestaña es el esqueje de un ojo,
el árbol pasado de una mirada.
Solo la sombra.
La palabra que te dice despierta en la oscuridad
y busca a tientas su cuerpo
que es como la certeza del sur en un andén interminable.
Uno de los dos no existe
y no eres tú la que clama por existir.
III. Blanco
Cuando dos ausencias
se reencuentran en el olvido
y no son capaces de distinguir
entre tiempo y abrazo,
uno de los no presentes
mira la M de su mano
y sospecha que el amor eterno
es una mierda.
***
22 de octubre de 2014
Pienso que es posible cruzar a nado tu cuerpo,
olear tu sangre con un soplo meridiano,
pero las aves que te lanzo se incendian antes de tocarte
y me guardo las manos en sus cenizas.
Yo no sé predicar tu desnudez como los espejos,
pero la charca turbia también puede contar tus ojos
y descontar tus máscaras.
Si el silencio que carga su patíbulo de miradas caídas
solo te sugiere el ademán de un cántaro vacío,
no acerques tus labios a la palabra que has besado
para luego abandonar esta boca en la sed de su corriente.
II. Gris
Entre todas las texturas,
las que no son de tus manos definen tus caricias.
Así sé que estás ausente cuando me acaricias con todo.
Recojo las expresiones mínimas de ti.
Bebo de tu vaso una lengua de agua,
y tu beso redondo sabe vidrio
y a ganas de morirse.
Una pestaña es el esqueje de un ojo,
el árbol pasado de una mirada.
Solo la sombra.
La palabra que te dice despierta en la oscuridad
y busca a tientas su cuerpo
que es como la certeza del sur en un andén interminable.
Uno de los dos no existe
y no eres tú la que clama por existir.
III. Blanco
Cuando dos ausencias
se reencuentran en el olvido
y no son capaces de distinguir
entre tiempo y abrazo,
uno de los no presentes
mira la M de su mano
y sospecha que el amor eterno
es una mierda.
***
22 de octubre de 2014