Gilmar Antonio
Poeta recién llegado
Una casa con calefacción permanente,
Para calentar el algodoncito de azúcar,
Y asegurar el dulzor de golondrinas,
Que el crudo invierno quiso invitar.
∞
En hogar de magos de tiempos remotos,
Podemos hablar contigo en secreto,
Presagiar tu día de agosto,
Y mecer tu cuerpito de incienso.
∞
Nos desvelamos distintas noches,
Y aunque no es cierto,
Cada uno te visita intercalado;
Cuando tiras a empujar al exterior,
Pero la calle es un volcán contaminado.
∞
Cuando abres tus ojitos de colores,
Que nadie en el mundo puede predecir,
Se deshacen tus más fieles anfitriones,
Que la vida ha dibujado para ti.
∞
Te esperamos con la casa calefaccionada,
Y un océano, sin ápice de soledad,
Con las almas que se visten engalanadas,
A la orilla de una cuna, cuya dueña es Trinidad.
Para calentar el algodoncito de azúcar,
Y asegurar el dulzor de golondrinas,
Que el crudo invierno quiso invitar.
∞
En hogar de magos de tiempos remotos,
Podemos hablar contigo en secreto,
Presagiar tu día de agosto,
Y mecer tu cuerpito de incienso.
∞
Nos desvelamos distintas noches,
Y aunque no es cierto,
Cada uno te visita intercalado;
Cuando tiras a empujar al exterior,
Pero la calle es un volcán contaminado.
∞
Cuando abres tus ojitos de colores,
Que nadie en el mundo puede predecir,
Se deshacen tus más fieles anfitriones,
Que la vida ha dibujado para ti.
∞
Te esperamos con la casa calefaccionada,
Y un océano, sin ápice de soledad,
Con las almas que se visten engalanadas,
A la orilla de una cuna, cuya dueña es Trinidad.