Gonvedo
Poeta asiduo al portal
I.
Amé tu desnudez frente al espejo.
Tu cuerpo, un animal lleno de vida,
agreste orografía convulsa
entre las yemas de mis dedos.
Dedos de unas manos llenas de dudas.
II.
Olvidé tu nombre,
el color de la pintura de tus labios,
incluso si llegaste a sonreír.
Mientras me hablabas,
tu voz me era desconocida...
Solo tus ojos
lograron sacarme de mis sombras.
III.
Tu boca,
dueña de sus palabras
y de sus silencios,
circunloquio de niña traviesa,
clamor hace de un beso
en un tímido suspiro,
no con el fervor de los conversos
sino como las aguas
buscan el cauce del río.
Así busco yo tu boca.
Amé tu desnudez frente al espejo.
Tu cuerpo, un animal lleno de vida,
agreste orografía convulsa
entre las yemas de mis dedos.
Dedos de unas manos llenas de dudas.
II.
Olvidé tu nombre,
el color de la pintura de tus labios,
incluso si llegaste a sonreír.
Mientras me hablabas,
tu voz me era desconocida...
Solo tus ojos
lograron sacarme de mis sombras.
III.
Tu boca,
dueña de sus palabras
y de sus silencios,
circunloquio de niña traviesa,
clamor hace de un beso
en un tímido suspiro,
no con el fervor de los conversos
sino como las aguas
buscan el cauce del río.
Así busco yo tu boca.