salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Cuántas veces,y cuántas, a mis puertas
el recuerdo llama insistentemente
Y,cuántas, se me detiene en la mente
en tardes de amarillo-gris,inciertas.
En las tardes otoñales,cubiertas
las sienes de otro tiempo penitente,
en que un claro río,río bullente,
corría entre cañaverales de huertas.
No cantan los pájaros en el huerto.
No corre el sueve murmullo del río.
No viene tu alegría al pecho mío.
Triste está el corazón,que vive muerto.
De olvidos,de desengaños cubierto,
está el incendio interior,el mar bravío,
y el alma no tiene fuerza de brío,
no tiene su ventanal descubierto.
-Salvador-
el recuerdo llama insistentemente
Y,cuántas, se me detiene en la mente
en tardes de amarillo-gris,inciertas.
En las tardes otoñales,cubiertas
las sienes de otro tiempo penitente,
en que un claro río,río bullente,
corría entre cañaverales de huertas.
No cantan los pájaros en el huerto.
No corre el sueve murmullo del río.
No viene tu alegría al pecho mío.
Triste está el corazón,que vive muerto.
De olvidos,de desengaños cubierto,
está el incendio interior,el mar bravío,
y el alma no tiene fuerza de brío,
no tiene su ventanal descubierto.
-Salvador-