despertando
Poeta adicto al portal
¡Oh triste tierra de odios,
de mil envidias y de codicias!,
que viertes amargo pus
en estas tus yagas del alma;
que hoy gritan de dolor,
pero que nadie las escucha.
¡Oh hipócritas eunucos!,
que desdeñáis lo puro
y lo más angélico
de vuestro camino.
Ya es harto idolatrado,
torturado, condenado…
Inyectado por falsas doctrinas
continúa en su ceguera;
la más trágica, agónica
y lastimera
de se lamentable historia.
de mil envidias y de codicias!,
que viertes amargo pus
en estas tus yagas del alma;
que hoy gritan de dolor,
pero que nadie las escucha.
¡Oh hipócritas eunucos!,
que desdeñáis lo puro
y lo más angélico
de vuestro camino.
Ya es harto idolatrado,
torturado, condenado…
Inyectado por falsas doctrinas
continúa en su ceguera;
la más trágica, agónica
y lastimera
de se lamentable historia.