licprof
Poeta fiel al portal
se despiden para siempre sabiendo que es la ùltima vez que se veràn
ya es demasiado tarde para làgrimas
se abrazan y se miran por ùltima vez a los ojos
el ùltimo beso:
nunca màs volveremos a vernos
nunca màs volverè a verte
es el fin
es el fin infinito
los libros pueden adquirirse en una librerìa de viejo
repleta de libros usados al punto tal que uno no puede desplazarse por allì
se mueve esquivando columnas de libros que llegan hasta el techo mismo
allì donde el sumariado experto en tareas pasivas y en ciertas leyes o resoluciones
escucha mùsica clàsica y no tanto
como si el teclado de la computadora y el del piano fueran una sola y ùnica persona
algo fluido y antifascista
como iba diciendo un poco màs arriba
es decir unos renglones màs arriba: los aman
tes se amaban pero ahora se despiden para nunca màs volverse a ver:
es el fin, es el final de un romance imposible
con el cual se han fabricado durante siglos acaso milenios dècadas por lo menos
lustros al menos
miles de sardinas enlatadas brillosas brillantes en la noche
islas desiertas
narconovelas
y burgueses melodramas
que suelen finalizar con la desgraciada muerte de la heroìna romàntica en cuestiòn
llàmese la dama de las camelias o cosas por el estilo
que suelen devenir òperas o largometrajes jolibudenses
por lo general en blanco y negro
pero antes de despedirse acaso para siempre los
amantes se besan se acarician se tocan con làgrimas en los ojos
de esas làgrimas saladas que saben rodar por las mejillas de los enamorados
esas gotas radiantes y rodantes como casas
que saben habitar en toda clase de espectàculos sociales
y brillan en las màs antiguas de las fotografìas
que forman grandes columnas en las hermosas librerìas de libros antiguos y usados
sobre la avenida corrientes se acumula el polvo las revistas y dichos libros o màs
bien libracos volùmenes de papel de seda bìblico
todo lo cual de solo recordarlo me pone los pelos de punta
la piel de gallina
y un nudo en la garganta
como si mi corazòn fuera a explotar de solo tristeza
bajo el recuerdo de las consabidas librerìas de viejo que mento o menciono
en las que me paseaba de joven y adolescente los sàbados por las noches
y amaba esos largos pasillos
tomados de la mano y besàndonos cada tanto con la dama en cuestiòn
mencionada ut supra
las làgrimas quieren saltar de mis ojos
y las sorberè de otra parte los màs extraños trabajos para poder solventar dichos romances
nocturnos
pero es lo cierto que los amantes se despiden sin saberlo acaso para siempre
como los padres que van a morir asesinados
como los hijos que van a morir en mano de sus padres
en los màs terribles filicidios y parricidios de raìz psicoanalìtica postfreudiana
los amantes se miran por ùltima vez tal vez
se abrazan con la intensidad del ùltimo cigarrillo
hablan como si estuvieran condenados a muerte pròxima
y acaso lo estàn quien sabe
se besan por la ùltima vez
recordando el primer beso
el primer abrazo
cuando bailaban el màs sabroso de los tangos
la milonga màs rica
el vals màs criollo y seductor
mientras bailaban estrechamente abrazados
miràndose a los ojos como en las pelìculas de amor
o en las telenovelas argenteas los sàbados por la tarde
mientras la abuela cocinaba para toda la flìa
mientras la pobre abuela cocinaba sus guisos para toda la parentela
la abuela pobre que pràcticamente orbitaba como sirvienta al borde de la muerte
sollozando porque ese dìa habìa muerto
el querido juan peròn
amado siempre por los humildes:
este recuerdo hace que de pronto se me piante un lagrimòn
como en el tango
el tango que no deja de ser seguramente un mero melodrama abolerado
que lo bailamos hasta el punto de saturaciòn
que suele acosar a todo artista o bailarìn que se precie de tal
que se digne de serlo
yo suelo recordar que en las tardes y noches de invierno
nos sacàbamos el frìo punzante bailando unos buenos tangos
y tomando unos buenos tragos
que amenizaban la velada y la vida
los amantes se despiden finalmente por la ùltima vez
con la esperanza del reencuentro
pero saben que los separan silencios distantes
que no han sabido jamàs morigerar
mitigar debidamente
barthes mediante
yo recuerdo exactamente la boca de mi amada
mi novia de la juventud
cuyo solo nombre hace estremecerme por las noches
poco antes de dormirme
recordando los buenos viejos tiempos
que jamàs volveràn
por otra parte, la he visto en las fotografìas digitales
que suelen abundar por estos dìas:
ùltimamente he logrado ver
una anciana entrada en años
achacada por el tiempo
baqueteada a màs no poder
como solìamos decir
en medio del bailongo oscuro y triste
allà en el barrio de flores
parados en la barra
platicando de bueyes perdidos
y absorbiendo determinadas bebidas antiguas
un faso en la mano
entre los dedos ya amarillos
mientras miràbamos a los amantes bailar
una danza infinita y triste:
ellos suelen admirarse a los ojos mientras bailan
tomados de la mano o abrazados
los temas màs lentos y bailables
vestidos de elegante sport
de punta en blanco
mejilla a mejilla
sonrientes
y jòvenes por siempre en el film
o en las ajadas fotografìas
puig mediante
esto no es todo: ademàs ...
ya es demasiado tarde para làgrimas
se abrazan y se miran por ùltima vez a los ojos
el ùltimo beso:
nunca màs volveremos a vernos
nunca màs volverè a verte
es el fin
es el fin infinito
los libros pueden adquirirse en una librerìa de viejo
repleta de libros usados al punto tal que uno no puede desplazarse por allì
se mueve esquivando columnas de libros que llegan hasta el techo mismo
allì donde el sumariado experto en tareas pasivas y en ciertas leyes o resoluciones
escucha mùsica clàsica y no tanto
como si el teclado de la computadora y el del piano fueran una sola y ùnica persona
algo fluido y antifascista
como iba diciendo un poco màs arriba
es decir unos renglones màs arriba: los aman
tes se amaban pero ahora se despiden para nunca màs volverse a ver:
es el fin, es el final de un romance imposible
con el cual se han fabricado durante siglos acaso milenios dècadas por lo menos
lustros al menos
miles de sardinas enlatadas brillosas brillantes en la noche
islas desiertas
narconovelas
y burgueses melodramas
que suelen finalizar con la desgraciada muerte de la heroìna romàntica en cuestiòn
llàmese la dama de las camelias o cosas por el estilo
que suelen devenir òperas o largometrajes jolibudenses
por lo general en blanco y negro
pero antes de despedirse acaso para siempre los
amantes se besan se acarician se tocan con làgrimas en los ojos
de esas làgrimas saladas que saben rodar por las mejillas de los enamorados
esas gotas radiantes y rodantes como casas
que saben habitar en toda clase de espectàculos sociales
y brillan en las màs antiguas de las fotografìas
que forman grandes columnas en las hermosas librerìas de libros antiguos y usados
sobre la avenida corrientes se acumula el polvo las revistas y dichos libros o màs
bien libracos volùmenes de papel de seda bìblico
todo lo cual de solo recordarlo me pone los pelos de punta
la piel de gallina
y un nudo en la garganta
como si mi corazòn fuera a explotar de solo tristeza
bajo el recuerdo de las consabidas librerìas de viejo que mento o menciono
en las que me paseaba de joven y adolescente los sàbados por las noches
y amaba esos largos pasillos
tomados de la mano y besàndonos cada tanto con la dama en cuestiòn
mencionada ut supra
las làgrimas quieren saltar de mis ojos
y las sorberè de otra parte los màs extraños trabajos para poder solventar dichos romances
nocturnos
pero es lo cierto que los amantes se despiden sin saberlo acaso para siempre
como los padres que van a morir asesinados
como los hijos que van a morir en mano de sus padres
en los màs terribles filicidios y parricidios de raìz psicoanalìtica postfreudiana
los amantes se miran por ùltima vez tal vez
se abrazan con la intensidad del ùltimo cigarrillo
hablan como si estuvieran condenados a muerte pròxima
y acaso lo estàn quien sabe
se besan por la ùltima vez
recordando el primer beso
el primer abrazo
cuando bailaban el màs sabroso de los tangos
la milonga màs rica
el vals màs criollo y seductor
mientras bailaban estrechamente abrazados
miràndose a los ojos como en las pelìculas de amor
o en las telenovelas argenteas los sàbados por la tarde
mientras la abuela cocinaba para toda la flìa
mientras la pobre abuela cocinaba sus guisos para toda la parentela
la abuela pobre que pràcticamente orbitaba como sirvienta al borde de la muerte
sollozando porque ese dìa habìa muerto
el querido juan peròn
amado siempre por los humildes:
este recuerdo hace que de pronto se me piante un lagrimòn
como en el tango
el tango que no deja de ser seguramente un mero melodrama abolerado
que lo bailamos hasta el punto de saturaciòn
que suele acosar a todo artista o bailarìn que se precie de tal
que se digne de serlo
yo suelo recordar que en las tardes y noches de invierno
nos sacàbamos el frìo punzante bailando unos buenos tangos
y tomando unos buenos tragos
que amenizaban la velada y la vida
los amantes se despiden finalmente por la ùltima vez
con la esperanza del reencuentro
pero saben que los separan silencios distantes
que no han sabido jamàs morigerar
mitigar debidamente
barthes mediante
yo recuerdo exactamente la boca de mi amada
mi novia de la juventud
cuyo solo nombre hace estremecerme por las noches
poco antes de dormirme
recordando los buenos viejos tiempos
que jamàs volveràn
por otra parte, la he visto en las fotografìas digitales
que suelen abundar por estos dìas:
ùltimamente he logrado ver
una anciana entrada en años
achacada por el tiempo
baqueteada a màs no poder
como solìamos decir
en medio del bailongo oscuro y triste
allà en el barrio de flores
parados en la barra
platicando de bueyes perdidos
y absorbiendo determinadas bebidas antiguas
un faso en la mano
entre los dedos ya amarillos
mientras miràbamos a los amantes bailar
una danza infinita y triste:
ellos suelen admirarse a los ojos mientras bailan
tomados de la mano o abrazados
los temas màs lentos y bailables
vestidos de elegante sport
de punta en blanco
mejilla a mejilla
sonrientes
y jòvenes por siempre en el film
o en las ajadas fotografìas
puig mediante
esto no es todo: ademàs ...
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