Zulma Martínez
Mar azul...
Aunque mentira parezca,
a veces, hay tristeza en mi alegría,
aún en días de sol, oscurecida.
La risa, insistiendo en su danza alucinada,
pretende negarla, anularla, desmentirla.
Como mar bravío, intenta destrozar
acantilados de ilusiones fallidas.
Hay palabras que duelen todavía
como, tal vez, le duela al viento su locura.
Me contemplo en el espejo de mis días;
descubro tu silencio detrás de mis ojeras.
Veo, en mi rostro, desafiante rictus
mientras vagabundeo, errante, por la vida.
Abatida, mi sombra se difumina de hartazgo.
Busco, en recuerdos ya archivados,
tu lejano amor, casi irreal, desdibujado
como el borroso paisaje de antigua fotografía.
A veces, la tristeza tiñe mi alegría
con los colores de un arco iris enlutado.
a veces, hay tristeza en mi alegría,
aún en días de sol, oscurecida.
La risa, insistiendo en su danza alucinada,
pretende negarla, anularla, desmentirla.
Como mar bravío, intenta destrozar
acantilados de ilusiones fallidas.
Hay palabras que duelen todavía
como, tal vez, le duela al viento su locura.
Me contemplo en el espejo de mis días;
descubro tu silencio detrás de mis ojeras.
Veo, en mi rostro, desafiante rictus
mientras vagabundeo, errante, por la vida.
Abatida, mi sombra se difumina de hartazgo.
Busco, en recuerdos ya archivados,
tu lejano amor, casi irreal, desdibujado
como el borroso paisaje de antigua fotografía.
A veces, la tristeza tiñe mi alegría
con los colores de un arco iris enlutado.