LICIUS
Poeta recién llegado
Poema que consta de tres movimientos. Aquí el primero.
I.
Voraz que se opaca, la lluvia antecedes
cual órficos linos, se quiebra de estrellas,
su faro, sus colas de agua, que sellas
en donde mi alma se eclipsa, le cedes
ramajes, raíces, si huye sucede,
semejan cristal en esferas de humo.
Mujeres de hojas doradas; me espumo
durante minutos que agrietan paredes.
Sueño que desatas soles con tu beso...
fría, que hipnotizas ciegos carnavales,
trágica su rosa en santas bacanales,
busca ser laúdes, cisne de regreso.
Islas?, las querubes-islas? de su peso
caen oleajes místicos, herencias
hijas de la amarga dalia de abstinencias,
roja en tal audacia, príapo de yeso.
Retazos de hiedra, de trébol sedante,
espacios en verde boquean heridas,
nos capan la esencia corceles deicidas,
ayunos que lamen su hueso incesante,
rasgando el reflejo que horma crispante
las sábanas yermas que abisman amores.
Las cítaras griegas, vibrando licores
por sobre tu lecho de aurora rasante.
Dónde las hermosas sirven de farolas,
dónde se comienzan, dónde las modernas
leudan de sus ancas, salan sus dos piernas,
montan en sonrisas locas cual pistolas,
catan los espasmos cuántas españolas,
restan a los cuerdos aires estrellados.
Dónde laberintos hembras, disecados,
dónde tus bandadas de amapolas.
LICIUS.
Derechos reservados de autor.-
I.
Voraz que se opaca, la lluvia antecedes
cual órficos linos, se quiebra de estrellas,
su faro, sus colas de agua, que sellas
en donde mi alma se eclipsa, le cedes
ramajes, raíces, si huye sucede,
semejan cristal en esferas de humo.
Mujeres de hojas doradas; me espumo
durante minutos que agrietan paredes.
Sueño que desatas soles con tu beso...
fría, que hipnotizas ciegos carnavales,
trágica su rosa en santas bacanales,
busca ser laúdes, cisne de regreso.
Islas?, las querubes-islas? de su peso
caen oleajes místicos, herencias
hijas de la amarga dalia de abstinencias,
roja en tal audacia, príapo de yeso.
Retazos de hiedra, de trébol sedante,
espacios en verde boquean heridas,
nos capan la esencia corceles deicidas,
ayunos que lamen su hueso incesante,
rasgando el reflejo que horma crispante
las sábanas yermas que abisman amores.
Las cítaras griegas, vibrando licores
por sobre tu lecho de aurora rasante.
Dónde las hermosas sirven de farolas,
dónde se comienzan, dónde las modernas
leudan de sus ancas, salan sus dos piernas,
montan en sonrisas locas cual pistolas,
catan los espasmos cuántas españolas,
restan a los cuerdos aires estrellados.
Dónde laberintos hembras, disecados,
dónde tus bandadas de amapolas.
LICIUS.
Derechos reservados de autor.-
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