DIEGO
Poeta adicto al portal
La obviedad de la situación hace que huelguen las palabras.
Ni tu ni yo reconoceremos las culpas; al menos en su verdadera dimensión.
De todas maneras, a estas alturas no tiene importancia.
Aquí te devuelvo todo lo que me has regalado: tarjetitas postales, el reloj que fuera obsequio de alguno de mis cumpleaños, los peluches que siempre quedaron a mitad de camino en mi promesa de lavarlos, el pequeño libro de aquella librería de autores bizarros, los pasajes de nuestras vacaciones que guardamos a modo de souvenir, y hasta la colección de marquillas de cigarrillos que celosamente cuidabas.
A cambio de todo eso, sólo te pido que me reintegres todas las promesas que te hice.
Ni tu ni yo reconoceremos las culpas; al menos en su verdadera dimensión.
De todas maneras, a estas alturas no tiene importancia.
Aquí te devuelvo todo lo que me has regalado: tarjetitas postales, el reloj que fuera obsequio de alguno de mis cumpleaños, los peluches que siempre quedaron a mitad de camino en mi promesa de lavarlos, el pequeño libro de aquella librería de autores bizarros, los pasajes de nuestras vacaciones que guardamos a modo de souvenir, y hasta la colección de marquillas de cigarrillos que celosamente cuidabas.
A cambio de todo eso, sólo te pido que me reintegres todas las promesas que te hice.