Anne_
I killed Bukowski.
Hoy me recogí el cabello, ya estoy lista,
la difuminada sombra de mi en la ducha,
los helados cortes del viento,
si pudiera desesperarme más,
si pudiera permitirme llenar
los recovecos del cielo
con todo esto que llaman
lo hermoso de la vida.
Muy temprano en la mañana cuando me despido de mi,
suelo recostar la cabeza en la puerta
y recordar por un segundo,
los cráteres de mis rodillas,
las invasiones de la avena,
su angelical retardo
revolviéndome las impotencias
de no poder jamás entonar lluvias rojas,
ni estructurar futuras células lloronas
que me expriman, que me sequen,
que me martiricen cuando aprendan
a aferrarse a las caídas,
cuando coman aviones,
cuando la suma de sus problemas sean
cuanto jode hacer las malditas tareas,
y algún día esperar despierta toda la madrugada,
que vuelvan a casa sin rasguños,
sin libros de yoga,
sin teléfonos más inteligentes que ellos,
llenos de balas, pero sin agujeros.
Yo jamás volví, me aferré a las caídas,
detesto los aviones,
la suma de mis problemas es restar,
y nadie me esperó toda la madrugada,
y jamás regresé, pero tuve rasguños,
degollé budistas,
me encanta que mi teléfono
sea más inteligente que mi,
estoy llena de agujeros
de todas las balas que tuve que disparar,
para defenderme, para alimentarme,
para despertar, para distinguirme,
para vestirme, para volar,
y a veces solo para no perder la alegría de matar a otros,
sólo porque jamás podré tener la dicha,
de siquiera abortar.