Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Siempre había un golpe en mis manos.
Era el regalo de todos los días
por un por qué, que ni yo misma sabía.
:::::::::
Tu amor extraño que me causaba heridas
que igual perdonaba,
del buscado amor eterno
en aceptación nunca satisfecha.
:::::::
No era raro que al ir al colegio,
la maestra curara en secreto
otros golpes de llanto,
de esos que ya eran tantos.
::::::::
Me hacía feliz
cuando reías con mis hermanos,
jugabas con ellos para hacerlos más machos
y el beso que esperaba para mí
era el de tu fuete por el viento pegando.
::::::::
Sorda vida mía
por adorarte tanto,
golpes que ni la vida me dio
pues de ti,
eran mis manos.
Siempre había un golpe en mis manos.
Era el regalo de todos los días
por un por qué, que ni yo misma sabía.
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Tu amor extraño que me causaba heridas
que igual perdonaba,
del buscado amor eterno
en aceptación nunca satisfecha.
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No era raro que al ir al colegio,
la maestra curara en secreto
otros golpes de llanto,
de esos que ya eran tantos.
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Me hacía feliz
cuando reías con mis hermanos,
jugabas con ellos para hacerlos más machos
y el beso que esperaba para mí
era el de tu fuete por el viento pegando.
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Sorda vida mía
por adorarte tanto,
golpes que ni la vida me dio
pues de ti,
eran mis manos.