GarniK
Poeta fiel al portal
Salías en el albor como sol por la montaña
acompañada de sones canoros pausados a lo lejos
pausas ingratas que resuenan en corazones desiertos
en los cuerpos callados que dilataron caderas y espaldas
ojos que delatan la ausencia del que se escapa
vacíos que se respiran como aromas perdidos
salías y consciente estaba de la taciturna partida tuya
huíste con pasos firmes con los anhelos claros
sin maletas sin fotografías sin el relicario
y mis ojos no se abrieron para guardar tu última estampa
se abrieron con la certeza de tu ausencia en la cama
te buscaron con la certeza de que tu cuerpo no estaba
sabiendo que la puerta por fuera se había cerrado
fue el final momento de un latido abierto
quedando solo entre sábanas húmedas y recuerdos secos
entonces la inmensidad se volcó sobre mí
la bastedad de tu esencia la de tu cuerpo rondaba aún
esos eran los vestigios que reposaban después de ti
solo esas ruinas de las encalladas huellas entre sábana y sábana
y como única despedida la sombra de tu labial en la almohada
así se fue tu cuerpo... al fin se había ido ese cuerpo
faltaba solo eso que me otorgará su abandono en decreto
el amor o sus similares se habían roto hace tiempo
tu alma en otros ojos temblorosa se contemplaba
te habías ido hace tiempo... tu alma mudado de ojos
pero tu cuerpo seguía varado en mi cama.
Salías taciturna esa mañana y no quise empañar mi mirada
así se fue ese cuerpo... al fin se había ido tu cuerpo.
acompañada de sones canoros pausados a lo lejos
pausas ingratas que resuenan en corazones desiertos
en los cuerpos callados que dilataron caderas y espaldas
ojos que delatan la ausencia del que se escapa
vacíos que se respiran como aromas perdidos
salías y consciente estaba de la taciturna partida tuya
huíste con pasos firmes con los anhelos claros
sin maletas sin fotografías sin el relicario
y mis ojos no se abrieron para guardar tu última estampa
se abrieron con la certeza de tu ausencia en la cama
te buscaron con la certeza de que tu cuerpo no estaba
sabiendo que la puerta por fuera se había cerrado
fue el final momento de un latido abierto
quedando solo entre sábanas húmedas y recuerdos secos
entonces la inmensidad se volcó sobre mí
la bastedad de tu esencia la de tu cuerpo rondaba aún
esos eran los vestigios que reposaban después de ti
solo esas ruinas de las encalladas huellas entre sábana y sábana
y como única despedida la sombra de tu labial en la almohada
así se fue tu cuerpo... al fin se había ido ese cuerpo
faltaba solo eso que me otorgará su abandono en decreto
el amor o sus similares se habían roto hace tiempo
tu alma en otros ojos temblorosa se contemplaba
te habías ido hace tiempo... tu alma mudado de ojos
pero tu cuerpo seguía varado en mi cama.
Salías taciturna esa mañana y no quise empañar mi mirada
así se fue ese cuerpo... al fin se había ido tu cuerpo.