Osmara Cantero
Poeta adicto al portal
Tomé tu beso en mi mano,
fui en busca de la eternidad
y le pedí -Hazlo inmortal,
pero me respondió -Muy frágil.
fui en busca de la eternidad
y le pedí -Hazlo inmortal,
pero me respondió -Muy frágil.
Subí hasta el cielo
y le pedí Hazlo estrella,
se encogió de hombros y me dijo
-Pero no brilla.
y le pedí Hazlo estrella,
se encogió de hombros y me dijo
-Pero no brilla.
Bajé al mismísimo infierno
y le pedí al fuego
-Hazlo llamarada,
sonriendo me dijo pero no arde.
y le pedí al fuego
-Hazlo llamarada,
sonriendo me dijo pero no arde.
Busqué al ruiseñor
y le pedí -Hazlo trino,
y él, apenado me dijo
-Pero no tiene voz.
y le pedí -Hazlo trino,
y él, apenado me dijo
-Pero no tiene voz.
Perdida ya la ilusión
andando triste y cansada,
puse al beso en su morada
muy dentro en mi corazón.
andando triste y cansada,
puse al beso en su morada
muy dentro en mi corazón.
Sentí un inmenso calor
que quemaba como fuego,
tu beso, se hizo llama
y la reluciente flama,
brillaba cual mil estrellas
cantándome en un rumor,
las notas dulces y bellas
de un hermoso madrigal
y así, por siempre en mi pecho
tu beso, se hizo inmortal.
que quemaba como fuego,
tu beso, se hizo llama
y la reluciente flama,
brillaba cual mil estrellas
cantándome en un rumor,
las notas dulces y bellas
de un hermoso madrigal
y así, por siempre en mi pecho
tu beso, se hizo inmortal.
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