En mutuo silencio nuestros
cuerpos se acercan,
las brazos abren senderos
por debajo de la ropa
que poco a poco caen al piso
como las hojas en otoño.
Los ojos se deleitan
con tan bellas figuras
las sombras se tornan una
al brillo de la luna.
Los labios se embriagan en la piel,
el calor es impetuoso provocándote
explorarme como a una tierra nueva.
Sentir en tus manos mis montañas,
detenerte en la planicie de mi vientre
para respirar el aroma de mí esencia
y entre mis piernas perderte
como en una selva que
te atrapa, te enreda.
A tu ritmo yo me entrego
agitada por tus caricias,
entre los suspiros y gemidos
que invaden el aire
enarbolando tu bandera en mí ser
desahogando un alarido
proclamas tu conquista...
Sonia Beatriz