jorgeluis
Poeta fiel al portal
TU CORAZÓN Y YO
I
He estado con multitud
de mujeres,
pero no he besado
nunca con amor,
he conocido la victoria
sin honra
y la derrota del perdedor.
He conocido la injuria,
el dolor, la lujuria del pecado
tanto como el perdón.
He reido y he llorado
me he drogado y arañado
imbuido por la desesperación.
También he buscado en medio
de la hecatombe,
sin éxito la solución,
saltado obstáculos
y caído en otros sin remisión.
Fantaseado e imaginado
un mundo peor
y mejor, perdiendo
mas el tiempo
que un futbolista
malhechor,
viviendo en Toledo
como si hubiera vivido en el Bronx,
con lo bueno y lo malo
entre sustos y mogollón.
II
He dibujado tu cara
de la mano de la melancolía,
cada día en mi habitación,
para mirarte y escribir
con el alma vencida
entre lágrimas suicidas
esta canción de amor,
sin otra pretensión
de que algún día
sea tuya, y la guardes contigo
sin resignación.
Viniste y marchaste,
rebelde, robándome
el verano y la ilusión,
se veía venir y llegó
tiñendo de negro luto
el amor;
resultó tan fácil
tu elección,
es lo que dictan
los veinte años
de tu corazón.
III
Me he negado
trescientas veces tres
me he sentido y creído
un mequetrefe,
he sido terco por repetición
y seguiré en mis trece,
así como me hice
un adolescente
al que abochornaba
la triste compasión
de la gente,
confiando en quien luego
me las dio
todas en la frente
codo a codo con la “crem”
del delincuente,
perdida la dignidad a chorros
y algún que otro diente,
nadando a contracorriente,
como te quiere
la sombra de un loco trovador
al que echan de los bares
de siempre por perder
la razón
bebiendo sin control
de dos en dos las copas
para olvidar mejor.
Viniste y marchaste
dejándome tirado
en la estación,
gritándote, ven por favor,
tiñendo de negro luto
mi canción,
resultó tan fácil
tu elección,
es lo que dictan
los veinte años
de tu corazón.
I
He estado con multitud
de mujeres,
pero no he besado
nunca con amor,
he conocido la victoria
sin honra
y la derrota del perdedor.
He conocido la injuria,
el dolor, la lujuria del pecado
tanto como el perdón.
He reido y he llorado
me he drogado y arañado
imbuido por la desesperación.
También he buscado en medio
de la hecatombe,
sin éxito la solución,
saltado obstáculos
y caído en otros sin remisión.
Fantaseado e imaginado
un mundo peor
y mejor, perdiendo
mas el tiempo
que un futbolista
malhechor,
viviendo en Toledo
como si hubiera vivido en el Bronx,
con lo bueno y lo malo
entre sustos y mogollón.
II
He dibujado tu cara
de la mano de la melancolía,
cada día en mi habitación,
para mirarte y escribir
con el alma vencida
entre lágrimas suicidas
esta canción de amor,
sin otra pretensión
de que algún día
sea tuya, y la guardes contigo
sin resignación.
Viniste y marchaste,
rebelde, robándome
el verano y la ilusión,
se veía venir y llegó
tiñendo de negro luto
el amor;
resultó tan fácil
tu elección,
es lo que dictan
los veinte años
de tu corazón.
III
Me he negado
trescientas veces tres
me he sentido y creído
un mequetrefe,
he sido terco por repetición
y seguiré en mis trece,
así como me hice
un adolescente
al que abochornaba
la triste compasión
de la gente,
confiando en quien luego
me las dio
todas en la frente
codo a codo con la “crem”
del delincuente,
perdida la dignidad a chorros
y algún que otro diente,
nadando a contracorriente,
como te quiere
la sombra de un loco trovador
al que echan de los bares
de siempre por perder
la razón
bebiendo sin control
de dos en dos las copas
para olvidar mejor.
Viniste y marchaste
dejándome tirado
en la estación,
gritándote, ven por favor,
tiñendo de negro luto
mi canción,
resultó tan fácil
tu elección,
es lo que dictan
los veinte años
de tu corazón.