Nommo
Poeta veterano en el portal
Te emociona saber de mí, y de mis aventuras.
Sé que pretendías acabar de una vez por todas, con la cultura.
Pero heme aquí, cumpliendo con mi propósito en la vida.
Ante ti, que me ofreces, cortésmente, una bebida.
No la rechazo, sino que la acepto. Sabe a chocolate a la taza, espeso.
Una mirada libidinosa intercepto.
Mas no hago caso de tus ruegos y súplicas.
La ética exige templanza voluptuosa, voluminosa y rústica.
La bondad me depura, pues comprendo lo abstracto. Pero capto de ti, que no te intereso.
Buscas el precio justo. Yo te diré el precio exacto.
Me atrapaste, pero saldré airoso, del encuentro. Huyes de mis manos, que tocan el piano.
Una retirada a tiempo, es una victoria. Según Napoleón Bonaparte.
Y por ello, me concentro...
No es menester ganarte o probarte. Embadurnarte de aceite de oliva, para acariciarte y resbalarme en tu piel...
Estel donde estel, y seal quien seal, recuerda siempre el dedo corazón: Súbete aquí, y pedalea.
Sé que pretendías acabar de una vez por todas, con la cultura.
Pero heme aquí, cumpliendo con mi propósito en la vida.
Ante ti, que me ofreces, cortésmente, una bebida.
No la rechazo, sino que la acepto. Sabe a chocolate a la taza, espeso.
Una mirada libidinosa intercepto.
Mas no hago caso de tus ruegos y súplicas.
La ética exige templanza voluptuosa, voluminosa y rústica.
La bondad me depura, pues comprendo lo abstracto. Pero capto de ti, que no te intereso.
Buscas el precio justo. Yo te diré el precio exacto.
Me atrapaste, pero saldré airoso, del encuentro. Huyes de mis manos, que tocan el piano.
Una retirada a tiempo, es una victoria. Según Napoleón Bonaparte.
Y por ello, me concentro...
No es menester ganarte o probarte. Embadurnarte de aceite de oliva, para acariciarte y resbalarme en tu piel...
Estel donde estel, y seal quien seal, recuerda siempre el dedo corazón: Súbete aquí, y pedalea.