Tú en Nueva York y yo entre cartones
Espero ansioso la siniestra respuesta
sin que la pregunta haya sido explorada,
espero la llamada que queme tus sueños,
sigo esperando medio dormido, medio despierto,
¿sabes amiga? estoy espiando
tu próximo movimiento con el alfil.
Anoche las golondrinas me recordaban
que es la hora de partir
hacia el desierto,
no más cuadros de pasión desteñidos,
no más labios marchitos sin besos perdidos,
no más jaque mate
entre tu ciudad y la mía
por teléfono.
A distancia ¿tenías que decirlo?
¿Lloras? No es la hora…
Son las 3 de la madrugada en Nueva York
y yo estoy acá, entre los restos de cartones
y los ya casi apagados fogones del arrabal
con sólo un celular, tres dólares en el bolsillo,
mi humillación, mi sombra y un niño perdido.
No estoy en tu ciudad.
No estás en mi ciudad.
No estoy en Nueva York.
Jaque mate. Mate.
Espero ansioso la siniestra respuesta
sin que la pregunta haya sido explorada,
espero la llamada que queme tus sueños,
sigo esperando medio dormido, medio despierto,
¿sabes amiga? estoy espiando
tu próximo movimiento con el alfil.
Anoche las golondrinas me recordaban
que es la hora de partir
hacia el desierto,
no más cuadros de pasión desteñidos,
no más labios marchitos sin besos perdidos,
no más jaque mate
entre tu ciudad y la mía
por teléfono.
A distancia ¿tenías que decirlo?
¿Lloras? No es la hora…
Son las 3 de la madrugada en Nueva York
y yo estoy acá, entre los restos de cartones
y los ya casi apagados fogones del arrabal
con sólo un celular, tres dólares en el bolsillo,
mi humillación, mi sombra y un niño perdido.
No estoy en tu ciudad.
No estás en mi ciudad.
No estoy en Nueva York.
Jaque mate. Mate.