Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Tú eres el pecado original, el primer destello de la tentación que puso en movimiento el universo. En tu mirada se esconde la serpiente que susurra promesas de conocimiento y placer prohibido. Cada palabra que pronuncias es una manzana dorada, tentadora y peligrosa, ofreciendo un sabor que nunca podré olvidar. Eres la chispa que enciende el deseo y el anhelo, arrastrándome hacia una caída inevitable.
Eres el origen de todas mis dudas y certezas, la fuente de mis sueños más oscuros y de mis fantasías más luminosas. Contigo, cada momento es un jardín de deleites y peligros, un edén que ofrece tanto la gloria como la perdición. Tu esencia misma es un enigma, una combinación de virtud y vicio, de luz y sombra, que me atrae y me atormenta a partes iguales. No puedo escapar de ti, porque tú eres el principio de todo lo que soy.
Eres el origen de todas mis dudas y certezas, la fuente de mis sueños más oscuros y de mis fantasías más luminosas. Contigo, cada momento es un jardín de deleites y peligros, un edén que ofrece tanto la gloria como la perdición. Tu esencia misma es un enigma, una combinación de virtud y vicio, de luz y sombra, que me atrae y me atormenta a partes iguales. No puedo escapar de ti, porque tú eres el principio de todo lo que soy.