horacio caraballo
Poeta recién llegado
Noche tibia y clara, he salido a remojar mis sueños en la luna y a colgar mis ilusiones de las estrellas.
¡He estado pensando en ti!
No logro conciliar el sueño porque estoy eternamente pensándote e imaginando todas la ilusiones que he creado en este nuevo mundo que significa mi vida contigo.
Mis delirios son constantes y mis ganas locas de amarte aún mas, pero de cierta forma contengo todo esto en este sentimiento inmenso que crece y crece de manera desmedida.
Ebrio de amor y lleno de pasión logro encontrarte en cada uno de mis espacios.
Figuro ser un dios para cuidarte y protegerte de todo lo que pueda lastimarte.
También... intento ser un arroyo para darte de beber cuando tengas sed.
O ser el sol para dar calor a tus manos frías.
Trato de ser el fruto que calme tu hambre de pasión y deseo.
Recupero el aliento y desvanezco mis actos para actuar con mas calma y darme un pequeño respiro para volver a mirarte.
Y es mirándote, que puedo decirte mejor las cosas, pero también necesito darte lo que pienso, lo que siento, y lo hago de esta manera, simple y sencilla pero a la vez con mucho sentimiento.
La sinceridad es una de mis pocas virtudes y por eso intento darte la verdad a costa de todo, para que entiendas porqué me he enamorado de ti.
Por eso, no importan las noches de insomnio, si después de ellas, sigo siendo tu eterno enamorado.
¡He estado pensando en ti!
No logro conciliar el sueño porque estoy eternamente pensándote e imaginando todas la ilusiones que he creado en este nuevo mundo que significa mi vida contigo.
Mis delirios son constantes y mis ganas locas de amarte aún mas, pero de cierta forma contengo todo esto en este sentimiento inmenso que crece y crece de manera desmedida.
Ebrio de amor y lleno de pasión logro encontrarte en cada uno de mis espacios.
Figuro ser un dios para cuidarte y protegerte de todo lo que pueda lastimarte.
También... intento ser un arroyo para darte de beber cuando tengas sed.
O ser el sol para dar calor a tus manos frías.
Trato de ser el fruto que calme tu hambre de pasión y deseo.
Recupero el aliento y desvanezco mis actos para actuar con mas calma y darme un pequeño respiro para volver a mirarte.
Y es mirándote, que puedo decirte mejor las cosas, pero también necesito darte lo que pienso, lo que siento, y lo hago de esta manera, simple y sencilla pero a la vez con mucho sentimiento.
La sinceridad es una de mis pocas virtudes y por eso intento darte la verdad a costa de todo, para que entiendas porqué me he enamorado de ti.
Por eso, no importan las noches de insomnio, si después de ellas, sigo siendo tu eterno enamorado.