frankaussill
Poeta adicto al portal
Cuando me veas en la calle, harapiento y enfermo
sin saber cuándo es verano o cuando es el invierno.
Cuando me veas derrumbado entre el limo y el estiércol,
cual si fuera un despojo de aquella tumba bien fría,
pensarás tal vez, que ya me lo merecía
y que ha llegado preciso el esperado momento.
Si tu ego te permite sentir algo de compasión,
aunque mi aura le implore piedad a tu corazón,
no me mires ni camines siquiera cerca de mí;
pues la gloria siempre fue tuya y yo sabré que perdí
Cuando me veas abatido moribundo de dolor
no te acerques, no me toques; te puede marear mi olor
y es posible que en mi estado la vida me importe poco
y azuzando mi conciencia, borre tu vida de un soplo.
sin saber cuándo es verano o cuando es el invierno.
Cuando me veas derrumbado entre el limo y el estiércol,
cual si fuera un despojo de aquella tumba bien fría,
pensarás tal vez, que ya me lo merecía
y que ha llegado preciso el esperado momento.
Si tu ego te permite sentir algo de compasión,
aunque mi aura le implore piedad a tu corazón,
no me mires ni camines siquiera cerca de mí;
pues la gloria siempre fue tuya y yo sabré que perdí
Cuando me veas abatido moribundo de dolor
no te acerques, no me toques; te puede marear mi olor
y es posible que en mi estado la vida me importe poco
y azuzando mi conciencia, borre tu vida de un soplo.