Angelical TacituRna
Poeta recién llegado
¡Ay mujer! Labras flores en tu alma para no ser lastimada. Ven, despójate del miedo y del monasterio de tu ser. Disfrutemos de una experiencia epicúrea al desnudar nuestros sentimientos. Me exalta la sedosidad de tu tez y esa concupiscencia que irradias por cada poro. Vamos, no demores y concédeme la presea de tus labios zalameros. ¡Bésame!, hasta llegar al suplicio de anhelar estar muerto antes que sin ti.
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¡Ay mujer!, me regocijo ante tus supremos pétalos y de tus ojos enigmáticos, me enamoro. ¡Oh, tus ojos! De ellos bebo el encanto inmaculado de tu inocencia fúlgida. Tu mirada suave, llena de amor, adornada de plegarias místicas e indemne de maldad, ¡sana mis heridas! ¡Por favor!, no des la espalda a este corazón que late por ti. ¡Ay mujer! Eres delirio mitológico, con un toque celestial de ternura y brillantez. ¡Tú, eres mi oda y mi numen!
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¡Ay mujer!, me regocijo ante tus supremos pétalos y de tus ojos enigmáticos, me enamoro. ¡Oh, tus ojos! De ellos bebo el encanto inmaculado de tu inocencia fúlgida. Tu mirada suave, llena de amor, adornada de plegarias místicas e indemne de maldad, ¡sana mis heridas! ¡Por favor!, no des la espalda a este corazón que late por ti. ¡Ay mujer! Eres delirio mitológico, con un toque celestial de ternura y brillantez. ¡Tú, eres mi oda y mi numen!