BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay un suplicio de venas que devora
inteligentemente a sus víctimas
derrochando incandescencia
utilizando la marmita oportuna
hijos ensangrentados núbiles
y prósperos, que buscan salidas
fáciles a obsequios determinados
semillas crepusculares que imponen
silencio y más silencio, como colmenas
enardecidas que suavizan el estiércol
de las ratas y los advenedizos.
Hay un mutilador mausoleo
inaugurando cada estertor secreto
redondeando la esencia fragante
detenida en el tiempo, cuya miseria
indeleble mezcla eternidades muertas
convicciones derretidas al pie de las murallas
exigentes. Un lascivo altar
que advierte tentaciones.
Tu hijo gangrenado, tu hijo desde la amputación
inverosímil, desde la impuesta mayoría siniestra,
acaso, un racimo de violentas bombas y perfumes,
adquiriendo una tonalidad verde acuosa.
Tu hijo desde la tierra
voraz abiertas fauces
conversando con ídolos
que al frente divisan
pámpanos y nada más que frescura arracimada.
Tu hijo desde la sonora siesta intercalada
que origina voces especulares, e hipotéticas
manivelas del óxido aumentando razones.
©
inteligentemente a sus víctimas
derrochando incandescencia
utilizando la marmita oportuna
hijos ensangrentados núbiles
y prósperos, que buscan salidas
fáciles a obsequios determinados
semillas crepusculares que imponen
silencio y más silencio, como colmenas
enardecidas que suavizan el estiércol
de las ratas y los advenedizos.
Hay un mutilador mausoleo
inaugurando cada estertor secreto
redondeando la esencia fragante
detenida en el tiempo, cuya miseria
indeleble mezcla eternidades muertas
convicciones derretidas al pie de las murallas
exigentes. Un lascivo altar
que advierte tentaciones.
Tu hijo gangrenado, tu hijo desde la amputación
inverosímil, desde la impuesta mayoría siniestra,
acaso, un racimo de violentas bombas y perfumes,
adquiriendo una tonalidad verde acuosa.
Tu hijo desde la tierra
voraz abiertas fauces
conversando con ídolos
que al frente divisan
pámpanos y nada más que frescura arracimada.
Tu hijo desde la sonora siesta intercalada
que origina voces especulares, e hipotéticas
manivelas del óxido aumentando razones.
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