Maese Plumilla
Poeta fiel al portal

En las cosas del amor
no me considero Dante,
pero quisiera entender
al menos tu mal talante.
Cuando me miras, mujer,
veo en tus ojos ardor
que parezco estar delante
de la diosa del furor.
¡Qué diferencia tajante
tienes con tu hermana Ester
cuya sonrisa es fulgor
del día al anochecer!
No tienes el seductor
miramiento penetrante
que hechiza a más no poder
de tu prima la estudiante.
Menos aún, a mi ver,
el equilibrio interior
de tu amiga la viajante
cuya faz es un primor.
No me considero Dante
en las cosas del querer,
pero al menos, por favor,
¡dime qué tienes, mujer!
Es tu silencio peor
que la daga más cortante
que me muero por saber
¡a qué viene ese talante!
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