Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tú me gustas tanto que me tragaría el llanto.
Si Dios quisiera castigarme, me enviaría un Ángel;
con la miel en la venas y una sonrisa que llama, a la inocencia;
con unos brazos frágiles y de infinitos, que colman la paciencia.
Un Ángel.
Tú me gustas tanto, que mi paso de paso, se vuelve torpe y pesado.
Y de rodillas en tus ojos me estoy mirando.
Quisiera rezar, pero me estoy mordiendo los labios.
La felicidad nunca tuvo las alas tan rotas.
Si dios quisiera castigarme me enviaría un Ángel.
Y tú eres tan dulce, mi Ángel.
Tu idilio con el cielo es ahora,
Y yo solo puedo intentar soñarte.
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