Qalat Chabir
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siempre te hallo entre los frutos
de la tierra honda despertando,
mujer mía, cuerpo fértil y piedra preciosa
para mis manos;
con tan sólo tocarte, en mi interior
cantan todos los pajaros.
Eres tú, sí,
sueño entre mis sueños,
pasos entre mis pasos.
Para tenerte luchan desenfrenados mis brazos
que entera no te abarcan
cuando en espiral de aliento
a ti acuden sin descanso.
Mis brazos, buscandote siempre
en las orillas de tus campos,
en las arenas de tu alma;
tierra inmensa, mar del paraíso celeste,
guirnalda de luna y arroyo alado.
Tus caderas me parecen montes que yo escalo.
Agua de océano, ola en llanto,
pequeña barca para mis manos,
como un ancla herida en ti me amarro;
estrella morena, sabor a lluvia para mis brazos.
© Copyright
de la tierra honda despertando,
mujer mía, cuerpo fértil y piedra preciosa
para mis manos;
con tan sólo tocarte, en mi interior
cantan todos los pajaros.
Eres tú, sí,
sueño entre mis sueños,
pasos entre mis pasos.
Para tenerte luchan desenfrenados mis brazos
que entera no te abarcan
cuando en espiral de aliento
a ti acuden sin descanso.
Mis brazos, buscandote siempre
en las orillas de tus campos,
en las arenas de tu alma;
tierra inmensa, mar del paraíso celeste,
guirnalda de luna y arroyo alado.
Tus caderas me parecen montes que yo escalo.
Agua de océano, ola en llanto,
pequeña barca para mis manos,
como un ancla herida en ti me amarro;
estrella morena, sabor a lluvia para mis brazos.
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