Metatron
Poeta fiel al portal
Chasquidos de neblinas entre nuestros labios
y un inmerecido abismo entre nuestros cuerpos,
tú, mi más dulce muñeca de trapo
y yo... tu simple armazón de huesos,
que esperan ser recogidos
por las mantas de tu llanto.
La lluvia de cicatrices nos abriga
en el secreto de mil finales
y mis manos ya marchitas
pretenden acercarse a tus encantos...
pero solo soy el frió cuerpo inerte en la oscuridad
que espera ser reanimado
por las cenizas de tus ojos
derramadas sin ningún engaño.
Tú, tan frágil entre las esquirlas de mi lengua
que arrasan por completo los hilos de tus hombros,
desgarrando las costuras de tu vida
y sin alguna tregua
desprendiendo los botones de tus sonrisas...
Eres... la oscura caricia de mi silencio,
la títere perfecta de la sociedad
que me abraza ausente en la inmensidad
de la desesperanza de mi credo.
Yo... tan inquebrantable ante tus mentiras
y al deseo ardiente de tus besos...
pero con el tiempo cayeron burdas mis malicias
y desgastaron poco a poco mi desfigurado yelmo...
yo, tu duro y frágil guerrero
aferrado en la esquina de un lamento.
Nuestro mundo el patio trasero
de mil fugaces aquelarres secretos
entre tus sábanas y mis metales,
y el desmesurado tormento
de unas cuantas invertidas cruces
cerca de nuestro lecho.
Tú, la niña tonta, inmadura y llena de complejos
la títere perfecta de la ambigüedad
que me abriga aun en la oscuridad
de la desventura de mi desquebrajado cuerpo,
la dueña de mis calamidades y locuras,
la más perfecta fantasía de mis dudas.
Tú mi muñeca de trapo
a quien amo tanto
doblegada y sucumbida ante mis caprichos,
yo tu armazón de huesos
desarmado y moribundo ante tus delirios,
tan frágil ante tus mentiras
y desprotegido ante el hechizo
de tus sádicas caricias,
tú mi muñeca de trapo
la única tortura que extraño,
yo tu armazón de metal
moribundo en tus labios...
sin saber que nuestro aliento solo es olvidado
en aquel viejo y absurdo solar
de nuestros sueños rotos y apagados.
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